¿Son riesgosas las vacunas durante el embarazo?

Vacunarse o no en época de embarazo es una de las más grandes disyuntivas por las que una mujer
pasa. Sin embargo, aunque en líneas generales no es aconsejable hacerlo, la balanza se va a inclinar
hacia lo afirmativo después de sopesar los riesgos y beneficios.

vacunas
La decisión de vacunar a una mujer embarazada debe tomarse valorando principalmente los riesgos y los beneficios que la vacunación supone tanto para la madre como para el feto. Para el ginecólogo Ladislao Prazac, son cuatro las interrogantes que el profesional debe responderse antes de decidir: ¿La vacunación de la mujer grávida es necesaria y útil para ella misma? ¿Implica un riesgo personal? ¿Es útil en esta etapa de desarrollo del feto? ¿Implica un riesgo para éste? “La respuesta a cada una de las cuatro preguntas será el mejor indicador a fin de que se opte por vacunar o dejar de hacerlo”, sostiene Prazac.

¿Cómo actúan las vacunas?

Las vacunas o antígenos son sustancias que al ser introducidas al cuerpo actúan sensibilizando al organismo, de tal forma que éste moviliza las defensas específicas rápidamente y se forman los anticuerpos.

Las vacunas en uso actualmente se preparan en base a gérmenes vivos y atenuados, que son microorganismos que han perdido su virulencia, pero que son los más eficaces a la hora de producir anticuerpos. Entre ellas están las vacunas inactivadas, que obtienen esta característica a través de medios físicos (calor) o químicos (formol) de bacterias o virus enteros o totales, y las toxoides, que son las que se obtienen a partir de las toxinas
producidas por el clostridium tetani y del bacilo diftérico.

Las totalmente contraindicadas

Como norma general, se descarta la utilización de vacunas a base de microorganismos vivos atenuados, como las indicadas para combatir sarampión, rubéola, fiebre amarilla, varicela, varicela sóster y citomegalia. “Porque éstas, en un alto índice, podrían dañar el feto. En el caso de la fiebre amarilla, cuya vacuna se encuentra en esta categoría –virus atenuado– y que deben aplicarse las personas que tienen que viajar a la selva, por ejemplo, es preferible que la gestante no se la aplique; en otras palabras, que postergue el viaje hasta después del parto”.

Es preciso señalar que aunque no hay estudios concluyentes sobre las consecuencias que implica su aplicación, los médicos no la recomiendan.

Otra de las vacunas que jamás debe aplicarse, además de la indicada contra la rubéola, es contra la citomegalia, porque puede afectar el sistema nervioso central del feto, que a veces no se evidencia mucho en el nacimiento sino hasta pasados los dos años de edad.

“Para el caso del sarampión, que es una enfermedad leve, también es conveniente abstenerse de la vacunación porque podría traer algunas malformaciones; sin embargo, en este caso existe la posibilidad de inmunización pasiva mediante inmunoglobulina, la que se encarga de reforzar las defensas temporalmente.

Esta vacuna de defensa y de protección es distinta a la de virus atenuado. La vacuna contra el cólera debería prescindirse porque son de células enteras que podrían llevar a la aparición de una intensa reacción generalizada”, señala el doctor Prazac.

“La que combate la fiebre tifoidea produce intensas reacciones en las embarazadas, pero felizmente hay una vacuna de salmonella muy moderna, de administración oral y que debe considerarse como de elección; a ésta se le conoce como la TY12”.

Sin riesgos

Ninguna persona está exenta de la mordedura de un perro. Si esto le pasara a una embarazada, es preferible que se le administre la inmunoglobulina contra la rabia, que disminuye la fuerza del virus.

“Respecto a la conocida vacuna bacteriana contra la tuberculosis, no se conocen casos de embriopatía después de la vacunación, aun teniendo en cuenta el estrés al que se ha sometido el organismo de la madre, ya que la vacunación despierta una actividad en la embarazada siempre de reacción contra esta aplicación”, explica el ginecólogo.

Respecto a la tan conocida vacuna contra la Hepatitis B, no se conocen reportes que indiquen que está contraindicada. Finalmente, la vacuna contra el tétano es preferible que la mujer la aplique con tres meses de anticipación antes de haberse decidido a concebir.

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