Ronquidos en los niños

Hay noches continuas en que el dormitorio del niño es un concierto, repitiéndose el ruido por días, semanas y hasta meses sin que los padres presten mayor atención. Sin embargo, es importante investigar qué está pasando con el chico, a qué se debe ese ronquido que ya se ha hecho habitual, para descartar mayores problemas o prevenirlos en el futuro.

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La importancia del ronquido en los niños es una cuestión que va cobrando mayor importancia. Las evidencias, producto de serias investigaciones, establecen que este trastorno deja de ser benigno cuando se convierte en habitual.

Señala el neurólogo Darwin Vizcarra Escobar que hay circunstancias en las que se podría entender que un niño ronque, por ejemplo, si está resfriado o tiene alguna infección respiratoria. Pero si no existen estas causas y el ronquido es permanente –más de tres noches seguidas–, sin lugar a dudas ya no es una situación normal; más aún si los padres observan que su hijo respira con dificultad o les parece que su respiración es esforzada.

¿Por qué roncan?

“El ronquido –explica el doctor Vizcarra– representa una turbulencia que se genera por la resistencia al paso del aire, la que se origina por varios motivos. Como ya se refirió, en el caso de los ‘roncadores temporales’ los problemas respiratorios, alérgicos o los simples resfríos son los causantes.

Pero existe otro gran motivo: los trastornos anatómicos de la vía aérea, adquiridos por el crecimiento de las amígdalas o de los adenoides”. Ahora bien, por mucho tiempo se ha dicho que el asma es la causante de los ronquidos, pero el asma es una condición que se da en otro nivel, en el del árbol bronquial, mientras que el ronquido se produce fundamentalmente fuera de los pulmones, en la parte superior de la vía aérea, no en la parte baja.

“Por tanto, no son necesariamente causa y efecto; lo que sucede es que algunos niños que tienen asma también pueden tener problemas en la vía aérea superior, como las alergias”.

Lo que se hereda…

Donde hay un padre roncador, hay un hijo roncador. “Lo que no quiere decir que los niños hereden los ronquidos, sino las características fisonómicas de sus progenitores. Es el caso de quienes tienen un maxilar muy pequeño donde la localización de la lengua –al encontrarse en una posición muy posterior– propicia la estrechez anatómica de la vía aérea superior, generando problemas en el tránsito fluido del aire”, especifica el especialista.

Actualmente existe un proyecto que busca “captar” al papá o mamá roncador, para luego buscar en ellos y luego en sus hijos las características anatómicas causantes de los ronquidos, a fin de corregirlas con técnicas de estabilización maxilar o técnicas ortodóncicas.

Finalmente, pareciera insospechado, pero existe una relación entre el crecimiento de los niños y los ronquidos. La explicación se encuentra básicamente en que cuando el niño ronca se produce la interrupción del sueño, y al ocurrir esto se da la disminución de la hormona del crecimiento. Como se sabe, el pico de la hormona del crecimiento, especialmente entre los varones, se da por las noches.

En conclusión, lo primero es establecer la naturaleza del problema, asegurarse de si existe o no; luego, cuantificar su intensidad y, naturalmente, hacer un juicio de valor: por ejemplo, no está creciendo, es hiperactivo, tiene el maxilar pequeño.

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