Recién Nacidos : primeros recuerdos

Un recién nacido puede recordar? Éste es un tema sobre el que hay controversia. Hay quienes opinan que el niño recuerda sólo a partir de los dos o tres años de vida, cuando ya puede expresarse; otros dicen que desde el primer día que sus ojos ven la luz está en capacidad de recordar, aunque estos recuerdos más tarde sean expresados con conductas inconscientes. No faltan quienes sostienen que, desde que se encuentra en el útero materno, el niño va “guardando” experiencias como sus “primerísimos recuerdos”.

Recien Nacido

Las posibilidades del cerebro humano son infinitas y la temprana estimulación de sus potencialidades ayudará a los chicos a disponer de una herramienta que les será de gran utilidad en el futuro: la memoria.

Reconocimiento y recuerdo

Cuando una madre canta a su hijo lo hace de manera casi automática, sin detenerse a pensar cuán beneficiosas son para ese bebé las dulces palabras que deja escuchar. “Porque definitivamente todas las experiencias  de la relación madre-hijo (dentro del fenómeno llamado ‘apego’) van a ser almacenadas en ese gran archivo que poseemos en el cerebro, para luego ser evocadas no con palabras sino a través de nuestra conducta posterior”, sostiene el psiquiatra y catedrático René Flores.

A las voces se van a sumar los rostros que le son familiares, específicamente los que ve a diario y los que podrá reconocer. En los primeros días de nacido pareciera que el bebé está ajeno a todo eso; sin embargo no es así. Él está reconociendo y ésta es la mejor señal de que su memoria ya ha empezado a funcionar.

El reconocimiento está presente desde que nacen, aunque hoy se sabe que ellos olvidan la información que asimilan casi inmediatamente, a través de un proceso gradual y selectivo.

La memoria va mejorando con la edad y esta mejora se funda en el registro rápido de cada uno de los estímulos sensoriales que recibe.

Como es de esperarse, el niño tenderá a reconocer primero y luego a recordar más aquellos aspectos cotidianos que tienen un efecto inmediato en su vida; sin embargo, también incorpora información temporal y casual en su memoria.

En los recién nacidos y hasta los tres meses, los recuerdos pueden ser restablecidos a las dos semanas de haber sido olvidados. A partir de los seis meses, en cambio, pueden recordar fácilmente sólo después de una semana de haber olvidado. Los bebés que superan los seis meses de vida son más rápidos en codificar y extraer los recuerdos.

Recordar es repetir

El eminente científico Andrew Meltzoff ha demostrado a través de un estudio que el recién nacido, sin lugar a dudas,    recuerda, y este recuerdo lo hace evidente con la imitación. Dentro del trabajo de campo, el investigador estadounidense puso un chupón en la boca de cada pequeño y, mientras ellos se afanaban en chupar, él les hacía muecas. Posteriormente les quitó los chupones y, después de algunos minutos, los bebés de entre una hora de nacidos y dos semanas podían repetir cuanto habían visto. Un ejemplo sorprendente de imitación y de memoria, posible gracias a algún tipo de representación mental de un hecho.

En conclusión, reconocer y repetir equivale a recordar casi de manera inmediata para el recién nacido. Pero si hablamos de recuerdos a mediano o largo plazo, “las experiencias que formen parte de estos recuerdos van a ser una huella que quede imperecedera para su futuro. En otras palabras, es una reserva de antecedentes que más tarde se va a manifestar con ansiedad, hiperactividad, estrés, placer, etcétera”

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