Quistes en adolescentes mujeres: Lo que deben saber

Los quistes no presentan generalmente ninguna manifestación externa que pudiera dar indicio de su aparición. Y aunque no son frecuentes entre las adolescentes tempranas, es importante que las chicas estén informadas de sus características y sepan, en determinados casos, cómo detectarlos.

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Aun cuando se los asocia con algo negativo, los quistes son sólo pequeñas bolsas llenas de fluidos, las cuales no necesariamente tienen que ser cancerosas. Generalmente, son peligrosos aquellos que no desaparecen o que crecen, regularmente causando dolor. A pesar de que el número de adolescentes que sufre de este problema es muy reducido –se estima que alrededor de 11 a 14 por cada 100,000 casos–, el problema reside en que la mayoría de los quistes pasa desapercibida y muchas veces no se detectan hasta que el problema se ha extendido.

El ginecólogo César Reátegui explica algunas maneras de identificar estos quistes para evitar complicaciones a largo plazo.

Quistes de ovario

Normalmente, durante la menstruación, la mujer forma unos quistes llamados “funcionales”, que pueden llegar a tener entre 20 y 25 milímetros de diámetro. Éstos son usualmente eliminados sin problema alguno al finalizar el ciclo, pero en algunos casos no llegan a desaparecer y deben ser operados, por lo general, cuando tienen más de cinco a seis centímetros y después de un periodo de observación, ya que en muchos casos pueden reabsorberse y desaparecer. Los quistes ováricos están divididos en diferentes tipos. Los dermoides, por ejemplo, son quistes llenos de diferentes tejidos, como pelo o piel. Los quistes endometriales surgen cuando las células del endometrio aparecen en los ovarios causando la aparición de quistes. El tercer tipo son los cistadenomas, que brotan de las células en la superficie del ovario; y finalmente, los ovarios poliquísticos, aquellos que se forman cuando los quistes funcionales no se disuelven y crean una cubierta alrededor de los ovarios, impidiendo la ovulación.

Dentro de estas tumoraciones existen aquellas que son benignas y las malignas; los quistes ováricos son por lo general benignos, requiriendo una operación en casos extremos. Tal vez la mayor dificultad de estos quistes sea que no suelen presentar señales, sólo en casos extremos, cuando se abulta el estómago o se producen menstruaciones irregulares. Algunos signos para estar atentos y que pueden ser indicativos de la presencia de un quiste son falta de apetito, dolores abdominales, desarreglos en el funcionamiento del estómago y aumento o pérdida de peso sin razón aparente. En todo caso, la mejor medida es la prevención. Aun cuando se trate de una adolescente se debe consultar al ginecólogo, el cual, sin necesidad de realizar un examen completo, puede diagnosticar cualquier anormalidad.

En caso de que se sospeche de un quiste maligno, el examen más efectivo es la ecografía, la que revelará si hay irregularidades. “Cuando la mujer empieza a menstruar, es bueno que se haga una primera evaluación con el ginecólogo”, explica el doctor Reátegui. “Si se hace de esta manera, la paciente puede evitar perder un ovario o perder la trompa y el ovario”.

Quistes de seno

Actualmente, el cáncer del seno afecta alrededor de 28,000 mujeres al año. Aunque no es muy común en mujeres menores de 30 años, es recomendable que las jóvenes aprendan a examinar sus senos. Dentro de los quistes que afectan al seno se encuentran los regulares y los fibroadenomas, además de otras condiciones enque se presentan como nudos, necrosis grasosa y la esclerosis adenosa. Los fibroadenomas son nudos sólidos, lisos, firmes, que se encuentran mayormente en mujeres que están en los últimos años de la adolescencia. La necrosis grasosa es una condición en la que se forman pequeños nudos en el seno, y ocurre con frecuencia en mujeres con senos muy grandes o en respuesta a un golpe en las glándulas mamarias. Estos nudos no son malignos y no por ello la mujer que los presenta tiene más riesgo de sufrir de cáncer. Por su parte, la esclerosis adenosa es una condición que implica el crecimiento excesivo de tejido en los lobulillos del seno, derivando frecuentemente en dolor. Usualmente se necesita de una biopsia para distinguir esta condición de la del cáncer.

Lo más importante para la detección de quistes en el seno es conocer éste en su estado normal; de esta forma la adolescentepodrá detectar las tumoraciones. Para esto, es recomendable hacerse un autoexamen una vez al mes, y en caso de que se encuentre algún nódulo que no estaba presente antes, se debe de acudir al médico inmediatamente. En las jóvenes se recomienda una ecografía, ya que las mamografías son para mujeres de mayor edad o con grandes indicios de cáncer. Para que el autoexamen del seno resulte provechoso se debe seguir ciertas pautas. Hay que tener en cuenta que el tamaño o la firmeza pueden variar dependiendo de los niveles de hormonas durante el ciclo menstrual, lo cual es normal.

Un examen de seno adecuado

–Es recomendable hacerse el examen en la ducha, cuando la mano está jabonosa y puede resbalar con facilidad por la piel.

–Empiece desde el pezón con movimientos circulares, yendo hacia la periferia.

–En caso de encontrar alguna tumoración redondeada, compare con el otro seno. De encontrar anomalías se debe de consultar a un médico especializado inmediatamente.

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