¿Qué hacer si mi hijo tiene piojos?

Con aterradora facilidad, los niños pueden contagiarse de los molestos piojos y granjearse, sin querer, problemas tanto de salud como sociales. Sin embargo, su prevención es muy simple, y para su tratamiento existen buenos y variados productos en el mercado.

piojos

Amigables por naturaleza, a los niños les encanta prestarse gorras, peinetas, cintas de pelo y ropa con los amigos. Pero en este juego de intercambios, muchas veces ocurren sucesos poco agradables como el contagio de esos bichitos que causan una incontenible comezón en las cabecitas de nuestros pequeños: los piojos.

Conocida científicamente como pediculosis capitis, la presencia de piojos en el cuero cabelludo se debe a insectos del género pediculus, los cuales pueden encontrarse tanto en el pelo de los seres humanos como en el de los animales. Estos parásitos se transmiten de un individuo a otro a través del simple contacto; la cercanía de las cabezas durante las horas en que los niños se encuentran en el nido o el colegio basta para que se produzca el contagio. Una vez instalado, el piojo pone huevos, también llamados “liendres”, que tienen forma de huso y color blanco nacarado. Al nacer, el insecto presenta un color blanco o gris y cuando llega a la edad adulta adquiere el tono del color del cabello que está parasitando. Esta capacidad de mimetismo dificulta su localización y posterior eliminación; por ello, estos parásitos se pueden encontrar con facilidad a partir de la presencia de las liendres.

Los parásitos tienden a ubicarse detrás de las orejas, en la coronilla y en el borde de la nuca, y sus movimientos producen una comezón intensa, lo cual induce al rascado, que en muchos casos puede ocasionar lesiones si se hace con mucha fuerza. Si el niño se rasca la cabeza con frecuencia, revise la raíz de cada pelo cuidadosamente.

Si a todo esto se añaden malas condiciones de higiene, entonces se favorece el crecimiento de bacterias, las que pueden producir una infección secundaria llamada “impétigo” -caracterizada por enrojecimiento, inflamación y costras serosas-, la cual, a su vez, conduce a una inflamación de los ganglios de la zona, especialmente aquellos ubicados en la nuca y detrás de las orejas.

Para prevenir los piojos, enseñe a su niño a no prestar o usar bufandas, toallas, cepillos, gorras o cintas para el cabello ni usar las ajenas.

Si encuentra liendres o piojitos, inmediatamente compre, sin receta médica, alguno de los varios tipos de champúes medicados que existen en las farmacias. Lave en casa -o mande a lavar en seco- toda la ropa, incluyendo la de cama. Los objetos que no se pueden lavar, como muñecos de peluche, guárdelos herméticamente dentro de bolsas plásticas por un periodo de diez días, o métalos en la secadora a temperatura caliente por un ciclo completo.

Muchos niños padecen de piojos. No se avergüence ni arme un escándalo. Simplemente deshágase de ellos.

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