¿Qué hacer si mi hijo copia en el colegio?

Entre los 7 y los 10 años, y conforme avanzan en edad, no es raro que los niños que están en la escuela sufran muchos cambios de conducta, generados especialmente por su necesidad de integrarse al grupo. Uno de ellos es el hecho de copiar. De los padres depende el manejo para lograr que no pase de ser una experiencia que linde con la aventura o que se convierta para ellos en un mal hábito.

copiar en el colegio

Con el afán de ser reconocidos como parte de un grupo -especialmente al que pretenden integrarse en el colegio- los niños empiezan a desarrollar diferentes tipos de conducta que muchas veces sorprenden a los padres. Su modo de relacionarse con los hermanos, e incluso con los adultos, varía: cambian de tono de voz, levantándola para darse mayor importancia; utilizan un lenguaje soez, mienten y, cómo no, aprenden a copiar durante los exámenes.

Como explica la psicóloga infantil Angela Naraza, es muchas veces la presión social la que lleva a los pequeños hacia conductas poco adecuadas. “Puede ser que tengan una baja autoestima y deseen sentirse importantes dentro del grupo. Entonces, empiezan a hacerlo porque se ven obligados, ya que no desean quedar como los ‘malos’ si no dejan que los otros copien su tarea o su examen, o como los ‘tontos’ si no son ellos mismos quienes se copian. Incluso, el copiar puede ser una aventura momentánea que les permite tener un grado de dominio sobre la autoridad, pues al engañar al maestro pueden ganar reconocimiento frente a sus compañeros y sentirse bien”, señala.

Los niños suelen comentar estas “hazañas” con sus amiguitos, pero evitarán a toda costa que sus papás se enteren. Sin embargo, es responsabilidad de los padres tomar una actitud preventiva para que el hecho de copiar quede como una simple aventura, una experiencia más y no se convierta en una constante en la vida educativa del niño.

A mí me pasó

La comunicación es básica para conseguir el reforzamiento de valores y evitar así que los pequeños caigan fácilmente en la tentación del plagio.

En ese sentido, la doctora Naraza recomienda que la mejor manera de manejar la situación es traer a colación el tema en una conversación cotidiana y de manera

informal. “Lo ideal es usar el recurso de ‘a mí me pasó’. Los padres deben rebuscar en su historia personal y relatar una anécdota en la que el papá o la mamá copiaron en sus días de escuela. Pueden hacerlo como si esa experiencia hubiera sido en un momento gratificante, pero señalar que finalmente trajo problemas, pues evadir las reglas siempre ocasiona consecuencias. Hay diferentes maneras de abordar el tema, lo importante es conversar al respecto y sin que se sienta que está dando un sermón”, explica la especialista. Sin embargo, hay que dosificar la información que se le proporciona a los chicos y, por supuesto, no ufanarse de los plagios que hacen los hijos, pues en el fondo, lo que se hace es estimular en ellos una conducta que medra su capacidad de enfrentar con honestidad los retos de la vida. ¿Es acaso más listo y más exitoso quien mejor engaña? Sabemos que no.

Finalmente, la especialista añade que si ocurre el temido “ampay” y en la escuela descubren al niño copiando, antes de pensar en un castigo hay que buscar la causa que lo ha llevado a hacerlo. “El castigo no promueve un cambio; puede darse, pero no solucionará el problema. Por ello es necesario conversar con el niño para averiguar cómo se siente, si está inseguro o se deja manipular por otros niños, si se ha integrado al aula o no. Sólo encontrando la causa y dándole remedio se podrá evitar mayores problemas. Hay que enseñarle al pequeño a decir que no, a que no siempre lo que todos hacen está bien y a integrarse al grupo siempre siendo él mismo. A valorar la amistad, la lealtad y la honestidad”.

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