¿Qué hacer durante el parto?

Es tanta la ansiedad que provoca el parto que, sobre todo las primerizas, se vuelven un manojo de nervios llegado el momento. Sin embargo, lo importante es mantener mucha calma para hacer de ese momento uno de los más felices en la vida de la mujer.

en el trabajo de parto

l primer paso para que tanto el proceso de gestación como el alumbramiento se realicen sin problemas, es que la mamá tenga una buena comunicación con su médico y que la cuenta de los meses o semanas sea la misma tanto para él como para ella.

Los ginecólogos, usualmente, determinan el tiempo total de la gestación en 40 semanas. Esto, como explica el doctor Marcelo Velit, no se debe a que los embarazos se lleven a cabo en diez meses sino que ellos hacen el cálculo desde la última regla, lo que aumenta cuatro semanas a la cuenta.

Indudablemente, es importante que la mujer acuda al médico apenas tenga la sospecha de que está embarazada, pues cuanto más pronto sea la primera consulta, más fácil será determinar el tiempo exacto de la gestación. “Una vez que se ha precisado muy bien la edad gestacional, es indispensable que la paciente sepa exactamente cuándo cumple una semana más para llevar la cuenta de su embarazo. Esto, debido a que durante toda la gestación se presentan contracciones y ella debe saber determinar si éstas corresponden o no a los meses de embarazo que tiene. Por ejemplo, una paciente de ocho meses puede sentir hasta cuatro contracciones en una hora y se considera un patrón contráctil normal. Pero si tiene cuatro meses y tiene cinco contracciones en una hora se considera como una amenaza de aborto”, explica el doctor Velit. Asimismo, hay que cuidar que el embarazo no se prolongue más allá de los nueve meses, pues el feto se encuentra listo para nacer e incluso, la alimentación que recibe de la madre le resulta insuficiente, por lo que puede empezar a adelgazar.

El momento crucial

En el camino hacia el alumbramiento, el ginecólogo determina si la paciente puede dar a luz de forma natural o debe someterse a una operación cesárea.

Si va a ser operada, su parto será programado. Si no, debe esperar a que la naturaleza haga su labor y, llegado el momento, se inicie el trabajo de parto.

Como ya mencionamos, durante toda la gestación se producen contracciones debido a que el útero, que estaba acostumbrado a contener aproximadamente una cucharada de sangre, que es la menstruación, debe prepararse para, al cabo de nueve meses, contener los tres kilos en promedio del bebé, medio kilo de placenta y por lo menos dos de líquido amniótico. Todo esto conlleva un importante crecimiento celular, lo que permite que pueda estirarse. “El útero está formado por una fibra muscular en forma de espiral y es un músculo eléctrico, por lo que durante su crecimiento muchas veces se irrita y se pone duro; eso es una contracción, y por ello las embarazadas perciben cómo la barriga se les pone dura. Al principio del embarazo se sienten menos, pero a partir de la semana veinte van en aumento. Estas contracciones indoloras son totalmente normales, pues ocurren como parte del proceso de crecimiento uterino”.

Respecto de este tipo de contracciones, lo que la mujer debe saber es cuál es el patrón contráctil normal que va a sentir durante todo su embarazo. Así, sabrá si todo va bien y se sentirá tranquila.

“A partir de los seis meses y medio (semana 31) va a comenzar a sentir muchas más contracciones que antes. La barriga se le puede poner dura hasta dos veces en una hora. Después de la semana 36 puede llegar a sentir incluso nueve por hora y no significa que está en trabajo de parto. Al final del embarazo estas contracciones aumentan, pues el cuello, que hasta ese momento estaba mirando hacia atrás, debe colocarse en dirección hacia la vagina para estar preparado cuando llegue el momento del alumbramiento”, señala Marcelo Velit.

Muy diferentes son las contracciones productivas, aquellas que modificarán el cuello uterino y producirán dilatación. Estas contracciones nacen de la región lumbar de la columna, pasando por las caderas, haciendo una especie de cinturón hasta morir en el pubis. Se distinguen de las que mencionamos anteriormente porque son muy dolorosas.

Maravilloso secreto

Es un misterio qué es lo que desencadena el trabajo de parto, aunque hay varias teorías al respecto. Lo cierto es que la mujer empieza a tener contracciones dolorosas que tienen una duración determinada y una periodicidad. Si siente dos contracciones de la misma intensidad y duración en diez minutos, se puede decir que se ha iniciado el proceso. “Pero es importante señalar que el trabajo de parto es bastante prolongado, pues puede durar hasta 14 horas y la mujer no tiene por qué alarmarse y correr hacia la clínica apenas sienta los primeros dolores. El verdadero trabajo de parto es de tres contracciones en diez minutos con frecuencia, duración e intensidad establecidas y con por lo menos dos o tres centímetros de dilatación. Lo que debe hacer la paciente en cuanto empiecen las primeras contracciones es relajarse, alistar sus cosas y, si quiere, puede tomar un baño. No debe desesperarse por localizar a su médico ya que cuando llegue a la clínica ellos se encargarán”.

Al llegar a la clínica, una obstetriz la atenderá y le hará un monitoreo para controlar el ritmo cardiaco del bebé y cómo reacciona ante las contracciones para supervisar que todo esté en orden.

Si se produce una disminución en los latidos cardiacos, puede haber una complicación e incluso, adelantar el parto; si no, la labor seguirá su curso normal.

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