¿Qué hacer cuando mi hijo tiene bajas calificaciones?

Mi hijo tenía muy buenas notas en primaria y ahora que pasó a primer año de secundaria, sus calificaciones han descendido muchísimo, al extremo de que está desaprobado en….”.  Con estas palabras, a manera de queja, suele expresar un padre o una madre el descontento que siente porque su hijo aparentemente “ya no es el mismo de antes, dejó de ser el chico aplicado que fue”.

bajas calificaciones

Pero estas frases de malestar que repite una y otra vez el progenitor cuando conversa con sus allegados, los profesores de su hijo y el propio interesado, terminan -no pocas veces- pasando de las palabras a los hechos. Al chico se le empieza a maltratar verbalmente y se le infligen castigos y privaciones sin antes haber constatado cuál es la causa real de su bajo rendimiento.

Remitiéndonos a las causas

Las calificaciones son un referente muy importante, sin ser el definitivo.  Cuando la profesora coloca una nota deficiente, lo que quiere es manifestar que el niño no está respondiendo de acuerdo a las expectativas que el colegio tiene de él, y que sus conocimientos no van en proporción directa a su edad y a lo que se le viene impartiendo en el aula. Toda la explicación que antecede se resume en “su hijo tiene un bajo nivel académico”.

“Por un lado están los problemas generales y por otro, los problemas específicos como causantes de un bajo nivel académico. Dentro de los primeros se anotan el método de enseñanza con el que el colegio está trabajando y que puede no ser el más apropiado para el chico”, sostiene la doctora Montserrat Moreno Olavide, especialista en desórdenes del aprendizaje.

En cuanto a los problemas específicos, las causas son múltiples y en su mayoría se encuentran asociadas al sistema nervioso. “Lamentablemente, este correlato neurológico no siempre es registrable por un electroencefalograma, debido a que la tecnología aún no logra detectar algunas disfunciones en la organización de las neuronas; pero los especialistas, a través de las evaluaciones, sí los pueden percibir”.

Otras de las causas que influyen en el bajo nivel académico son: la dislexia o dificultad para la lectura, la discalculia, dificultad para el cálculo, y la disgrafía, que es la dificultad para la escritura. El síndrome de atención deficitaria es otra de las grandes causas.

Y en esta larga lista, no pueden estar ausentes las de origen emocional.  “Hoy en día, y debido a la crisis, tenemos parejas que trabajan fuera de casa todo el día, familias disfuncionales, problemas económicos que llevan a los mayores a ser poco tolerantes con los de su entorno. Y en esto último nos detenemos para agregar que ese mal humor y falta de paciencia traen consigo ausencia de diálogo y no pocas veces el maltrato verbal y el consiguiente descenso de la autoestima del niño”.

Matagente vs. videojuegos

Las deficiencias motoras que se van dejando pasar por alto, ya sea por falta de conocimiento o por negligencia, son otras de las múltiples causas. A los ojos de una madre, su hijo siempre va a ser chico, pero, ¿qué tan pequeño es que no pueda realizar tal o cual actividad motora?

“Hay muchos juegos, entre ellos el mata-gente, saltar soga, hacer hula-hula, jugar mundo o ligas que, por falta de espacio, se han ido dejando de lado sin percatarnos de que estos ‘juegos de coordinación’ son importantísimos para un correcto desarrollo psicomotor”, señala la doctora Moreno.

El niño está completamente abstraído con el televisor, la computadora, su play-station o su videojuego, acostumbrándose a medida que pasa el tiempo, a estar sentado sin mayor actividad física. “En este caso debemos mostrar mayor observancia en cómo camina el chico, cómo se sienta, si su dominio corporal es bueno, porque se tiende a malinterpretar a un niño que tiene mala posición como inseguro por falta de afecto, cuando lo que no tiene es dominio de su cuerpo”, refiere Moreno.

En el tránsito

Los adolescentes son los que presentan en mayor número dificultad para el aprendizaje. La carga académica es más fuerte, se exige un mayor nivel de razonamiento; la polidocencia (dictado de clases por varios profesores) entra a tallar; y la entrada misma de la adolescencia genera una serie de cambios importantísimos, al punto que dificultades de aprendizaje que no eran para nada notorias en primaria saltan a la luz al inicio de la secundaria”.

Puntualiza la especialista que es una dificultad que, atendida a tiempo, puede muy bien revertirse. “Hay que sintonizar algunos elementos y el colegio juega aquí un rol muy importante, porque si éste no entiende las características propias de un niño, el problema se va a ir agudizando”.

¿Qué hacer?

Conversar con la profesora de la asignatura en la que el chico se encuentra desaprobado es fundamental; luego, pedir una cita con algún responsable del departamento psicopedagógico y hacer una evaluación con un profesional especializado para conocer las causas del bajo nivel académico del niño. Una vez conocido el problema pedir asistencia, que en algunos casos será brindada por el neurólogo o el psicólogo.

Sin embargo, existen tres palabras clave, a decir de Monstserrat Moreno: comprender, reconocer y aceptar. Estos chicos necesitan mucho entendimiento, cualquiera sea la causa. Hay que exigirles, pero simultáneamente, brindarles cariño. Hacerlos sentir que se los quiere y se los acepta como son. No hay que cometer errores que más tarde lleven al surgimiento de problemas más graves.

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