¿Qué debo hacer si mi hijo tiene bajo peso?

Existen tablas que indican de manera referencial el peso promedio que debe tener un niño de acuerdo a su edad y estatura. Sin embargo, si un pequeño es más delgado que el promedio, la causa no consiste, necesariamente, en una mala alimentación. El peso también depende de factores genéticos hereditarios -si sus padres o abuelos han sido delgados, no es extraño que el niño lo sea- y de la constitución del cuerpo, es decir, si tiene huesos pequeños o grandes. Como es natural, hay gente de formas y tallas distintas. Un niño flaco puede tener el peso correcto según su constitución y de ninguna manera su delgadez representa un problema por el cual la madre deba preocuparse.

No obstante, como medida de prevención, si un chico es tan delgado que se encuentra por debajo de los límites establecidos, los pediatras y endocrinólogos aconsejan hacerle una serie de exámenes para determinar si está desnutrido por causa de una alimentación deficiente; si su delgadez se debe a un problema orgánico o simplemente esa es su contextura y, por lo tanto, se trata de un flaquito   sano. Estos diagnósticos, repetimos, corresponden a un especialista.

bajo de peso

Buscando la causa real

En primer lugar, es aconsejable tomarle al niños algunas radiografías para determinar si su edad cronológica coincide con su edad ósea, pues, de no ser así, podría haber un retraso en su desarrollo debido a una alimentación deficiente. La desnutrición se refleja, en primer término, en la delgadez y se presenta cuando hay un desequilibrio entre el aporte de nutrientes que se consigue a través de la ingestión de alimentos y los requerimientos del organismo   para su buen funcionamiento y desarrollo.

Descartada la posibilidad de que el niño esté desnutrido, se debe seguir investigando. Como explica el médico endocrinólogo Juan Coyotupa, se le deben hacer exámenes para descartar la presencia de parásitos o de salmonelosis o bruselosis, infecciones que afectan a los intestinos. “Hay infecciones que, al no causar

fiebre, pueden pasar inadvertidas. Sin embargo, producen falta de apetito y pueden llegar a provocar anemia. Por eso es bueno descartar también que no tenga una tifoidea leve o una tuberculosis que pueda estar repercutiendo en su peso. Lamentablemente, la tuberculosis es una enfermedad que, lejos de ser erradicada, ha rebrotado. Hay quienes piensan que ésta es una enfermedad que ataca a los más pobres, pero en realidad no es así; he visto niños de todos los estratos sociales que la padecen”, afirma.

Otra causa de una delgadez

extrema es el hipertiroidismo. “Puede presentarse desde el nacimiento o aparecer en cualquier momento; por ello, los padres deben estar alertas, pues provoca que los niños pierdan peso rápidamente. Sus síntomas más evidentes son un ritmo cardíaco acelerado y un estado de ansiedad constante. Felizmente, el hipertiroidismo es una enfermedad que puede controlarse e incluso curarse, permitiendo que los niños tengan una vida normal”, apunta el doctor.

Según refiere el especialista, los llamados trastornos de asimilación son otro de los factores que pueden estar presentes cuando un niño es muy delgado. “Puede suceder que el pequeño sea incapaz de asimilar determinados alimentos, lo que le impide ganar peso. Por ejemplo, come harina, pero es incapaz de asimilarla a nivel intestinal bajo la forma de glucosa; o come grasa, pero la elimina sin procesarla. Dado que no se está alimentando bien, no engorda, lo que hace necesario corregir esos trastornos”.

También es frecuente que el niño no coma porque se le ha bloqueado el centro que controla el apetito y no tiene hambre. Al comer poco, el estómago se le va reduciendo. Para superar el problema se le dan jarabes que estimulen su apetito y poco a poco recuperará peso (nunca administre estos productos sin la estricta supervisión del pediatra, pues muchos de ellos tienen efectos secundarios importantes).

En todos los casos, lo mejor es acudir al médico para descartar la presencia de un problema orgánico. Si se encuentra alguno, debe tratarse de inmediato y, en todo caso, una vez descartada la presencia de cualquier enfermedad, se tendrá la certeza de que la delgadez del niño corresponde a su contextura natural.

RECUADRO:

Si los chicos gorditos suelen ser centro de bromas, los delgados son el blanco de las madres que se desesperan porque no comen más. Si es su caso, antes de atosigar al niño y perseguirlo con el plato de comida, analice si está frente a un problema de salud, a una reacción emocional o, simplemente, a un flaquito por naturaleza.

Sugerencias:

Las mamás siempre se preocupan de si su hijo es muy delgado, y aunque sepan que está sano, sueñan con verlo más robusto. Aquí algunos consejos para ayudar a su niño a que gane peso de manera saludable y sin rebasar los límites de la salud.

4 La regla de oro es no obligarlo a comer. La presión bloqueará aún más su apetito y llegará a odiar la hora de la comida, pues la verá como un martirio. Paciencia y buen humor son las claves para ir convenciendo al niño de que coma un poquito más cada día.

4 Para animarlo a comer más, puede comparar su cuerpo con un carro. Comer es como echarle gasolina, y hay que explicarle que si tiene buena y bastante gasolina, funcionará bien, pero si no, no llegará a ninguna parte: se enfermará, pues no podrá protegerse contra los gérmenes; no crecerá adecuadamente; no podrá jugar, pues estará cansado; no rendirá en los estudios, etcétera.

4Avanzar de a pocos. No pretenda que de un día para otro el niño coma el doble de lo que está acostumbrado. Lo mejor es ir aumentando poco a poco la cantidad de alimentos que consuma. No centrar todo en una o dos comidas sino distribuir los alimentos en cinco comidas pequeñas a lo largo del día. Paulatinamente, aumentará su capacidad digestiva, comerá más y empezará a ganar peso.

4 También se debe tratar de que no tome sopas o caldos, pues éstas sólo lo llenan y no suelen ser grandes fuentes nutricionales. Lo mejor es concentrarse en un buen plato de fondo. Si le gustan algunos alimentos más que otros, hay que tratar de que éstos predominen en los menúes de la casa.

4 Proporciónele una dieta rica en calorías, pero saludable. En este sentido, se han de priorizar las harinas (carbohidratos) como la papa, el arroz y cereales, e incluso el pan. Si el chico es deportista, reforzar más aún su consumo de harinas, pues en la actividad física el músculo utiliza el glucógeno para rendir frente al esfuerzo, y esta sustancia proviene justamente de ellas. Sin embargo, la dieta debe ser balanceada, por lo que no se debe centrar sólo en carbohidratos sino combinarse con proteínas (carnes, huevos), vitaminas (vegetales y frutas) y grasas saludables (de origen vegetal).

4 La cantidad de calorías que debe consumir un niño varía según la edad. Una fórmula fácil para descubrir cuántas necesita su hijo es, sobre una base de 1,000, sumar 100 calorías por año de edad. Por ejemplo, un niño de 7 años debe comer 1,700 calorías diarias como mínimo. Para ello, es bueno tener en casa una tabla con los valores calóricos de los principales alimentos.

LEYENDA:

El determinar si un niño es muy delgado debido a una deficiente alimentación o simplemente a su contextura, corresponde a un un nutricionista.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *