¿Qué deben comer nuestros hijos para una buena nutrición?

Toda mamá sabe que las proteínas son esenciales para el desarrollo. Sin embargo, cuando se afanan en dar a los niños enormes cantidades de ellas, puede haber complicaciones. La clave, como siempre en materia nutricional, está en una dieta equilibrada.

alimentos

Las proteínas son como los ladrillos que, uno a uno, van construyendo el cuerpo humano. Por eso son tan importantes y necesarias para el desarrollo de los niños. Pero, para poder unir esos ladrillos y construir tejidos, la energía que aportan los carbohidratos o las grasas son indispensables. Así, cuando una mamá basa la alimentación de su pequeño en un alto consumo de proteínas, le estará dando alimentos de alto valor biológico que, finalmente, usará como energía, desperdiciando su verdadero valor nutritivo. Lo ideal es buscar una dieta balanceada que incluya carbohidratos, grasas y proteínas.

Proteínas

Como explica la endocrinóloga Cecilia Bonilla, los niños necesitan proteínas completas para crecer, las cuales son de origen animal y se encuentran básicamente en las carnes, aunque también en los lácteos y en el huevo; por eso se recomienda que un tercio de las proteínas de la dieta sea de origen animal. “Además las carnes, especialmente las rojas, tienen un alto contenido de hierro y zinc, minerales que ayudan al crecimiento. El tipo de hierro presente en las carnes tiene una excelente biodisponibilidad, lo que significa que se absorbe en más de un diez por ciento, mientras que el hierro que se consume de los vegetales se absorbe sólo en un tres por ciento. Por ello las carnes son indispensables en la alimentación de los niños”, explica.

Pero también es cierto que la Organización Mundial de la Salud recomienda que a partir de los dos años se vaya disminuyendo el consumo de grasas y que éstas no pasen del 30 por ciento del total de la dieta calórica. Así, se sugiere un mayor consumo de carnes blancas, ya sea de ave o pescado, dejando las rojas, que tienen un mayor porcentaje de grasas saturadas, para una o dos veces a la semana como máximo.

La doctora Bonilla indica que a un niño en edad preescolar se le debe dar diariamente una ración de 50 gramos de cualquier tipo de carne; por ejemplo, pescado tres veces a la semana, dos veces pollo y dos carne roja.

“Conforme avanza en edad, los requerimientos de proteínas del niño son mayores. Entre los cinco y los diez años puede comer de una y media a dos raciones de carne (75 a 100 gramos-, y en la adolescencia de dos a dos y media ) 100 a 150 gramos-, siempre complementando con una dieta balanceada que incluya también proteínas vegetales y carbohidratos. También es importante recalcar que no pasa nada si un día o dos no come carne. Ese día puede comer huevo, arroz con frijoles o quinua con queso”.

No al exceso

Las proteínas son buenas, pero no en exceso. En primer lugar porque si un niño recibe muchas proteínas, no las aprovechará adecuadamente. “Como dijimos, las usará para gastar energía y no para construir, que es realmente la función de la proteína”, comenta la endocrinóloga. La segunda razón se debe a que un exceso de proteínas en la dieta obliga a los riñones a trabajar más para procesar la úrea, lo cual hará que estos órganos se desgasten con más rapidez y antes de tiempo.

Por último, como señala la especialista, es importante tomar en cuenta que de lo observado en las sociedades industrializadas, en las que predomina una dieta con un gran contenido de proteínas, hay un notable incremento de los niveles de colesterol y triglicéridos, lo que deriva en un aumento del riesgo cardiovascular en los años.

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