¿Qué debe hacer el padre durante el parto?

De un tiempo a esta parte, los hombres han dejado de ser personajes de segundo plano para convertirse también en protagonistas a la hora del parto. Presenciar el nacimiento de su hijo acompañando a su esposa durante el alumbramiento significa para ellos vivir un maravilloso momento que fortalecerá aún más los vínculos con su familia.

bebe

La imagen del hombre nervioso, que fuma y pasea de un lado a otro en la sala de espera, aguardando a que el médico le informe que su hijo ya nació, está quedando en el olvido.

Ahora el padre cumple un papel activo a la hora del parto: está ahí para dar aliento a la mujer que es la madre de su hijo, para hacerle sentir que él es parte de esa experiencia mientras le sujeta la mano en señal de soporte y afecto. Él es el primero que ve asomar la cabecita de esa nueva vida que llega al mundo, toma fotos, filma, y también es quien sale emocionado a dar al resto de la familia la buena nueva del nacimiento. No cabe duda de que entre una generación y otra el papel del papá ha cambiado notablemente, y felizmente para mejor.

Tomando las riendas

Definitivamente, la presencia del padre durante el parto es el colofón de una serie de acontecimientos en los que el varón ha cobrado mayor participación.

Ahora la pareja planifica su familia. Tanto el hombre como la mujer deciden juntos en qué momento quieren tener un hijo. Planean el embarazo con ilusión, lo que permite que el padre juegue un papel preponderante, que va más allá del meramente fisiológico, desde el momento mismo de la concepción.

El papá también se involucra en todo el proceso de la gestación, acompaña a su esposa a las visitas con el ginecólogo, disfruta viendo las ecografías e incluso ayuda en la preparación del cuarto del bebé y participa en la compra de su ajuar.

“Si el papá tiene contacto con su hijo desde que la mujer se embaraza, se informa sobre cuál es el proceso de la gestación leyendo o viendo videos junto a su pareja, acompaña a la mujer al médico, está presente en las ecografías, la consecuencia lógica de este proceso es que esté también presente durante el momento tan esperado del nacimiento”, afirma la psicóloga Aiñari Indacochea.

Además, el hombre se prepara junto a su esposa para ese gran acontecimiento. Juntos asisten a la preparación psicoprofiláctica, donde el hombre no sólo aprende a ayudar a su esposa a respirar para apoyarla durante el parto, sino se informa sobre cómo se lleva a cabo el alumbramiento. “Esto es importante porque durante dos meses el hombre se prepara básicamente para asumir un rol, el de compañero al momento del parto. Es ideal que sepa exactamente qué va a pasar en la sala de parto y no se desmaye ni salga corriendo”, apunta la doctora Indacochea, y agrega que “el papá preparado no se sorprende, sabe a qué atenerse. En cambio, el primerizo puede sentir tantas emociones que tal vez no pueda manejarlas; por ello, llegar sin preparación al parto no es lo ideal. Además, puede estresar mucho a la mamá que ya está bastante nerviosa, porque tiene sus propios temores y ansiedades. Por eso, lo mejor para los dos es prepararse”.

De otro lado, el asistir a las clases de preparación psicoprofiláctica puede ser el paso decisivo para que un hombre se decida a estar presente o no durante el alumbramiento. Hay algunos papás que son muy nerviosos y sólo el hecho de pensar en presenciar el parto los llena de ansiedad. “En ese tipo de casos lo que nunca debe hacerse es presionarlo, forzándolo a que haga algo que realmente no desea. Para persuadirlo, sutilmente, su pareja puede pedirle que la acompañe a sus clases de preparación, donde podrá enterarse de muchos datos respecto al parto y tomar la decisión con un mayor conocimiento de causa, ya que muchas veces los hombres no saben lo que ocurre realmente a la hora del nacimiento, y si tienen algún prejuicio es, precisamente, por desconocimiento”.

Más que un trípode

Hay quienes piensan que la labor del hombre durante el parto se limita a la de tomar fotos y filmar, pero va mucho más allá en realidad.

“Es bonito que haya una filmación, pero no creo que el rol del papá sea el de un trípode, pues éste existe como elemento físico que se puede conseguir, para ubicar la cámara en un punto que pueda filmar todo, y el papá más bien debe dar la mano a la mamá, acariciarla o recordarle cómo debe respirar. Lo mejor es que, ya que está presente, lo haga bien y se quede al lado de su mujer dándole aliento. Ahora, en términos prácticos, cuánto puede apoyar el hombre en el momento del parto es relativo, pues depende de cada pareja. Es bueno emocionalmente que el papá esté ahí, para luego recordarlo junto con su esposa, con su hijo. El impacto que tiene sobre un padre el ver nacer a su hijo y estar con su mujer en ese momento tan difícil, hace que haya un contexto de mayor amor y respeto; eso es lo verdaderamente importante”, afirma Aiñari Indacochea.

Y es cierto. Si el papá se dedica a filmar o tomar fotos, puede perderse un momento espectacular: ese mágico instante en que el médico le entrega el bebé a la mamá y junto al papá se unen en un gran abrazo de amor.

Construyendo un vínculo

Como señala la psicóloga, el vínculo del padre con su hijo es un tema que hay que trabajar todos los días. Pero definitivamente, el hecho de que lo vea nacer es un hito importante en la formación de esa relación de amor que se fortalecerá día tras día.

“Para un padre es sin duda impactante, psicológicamente hablando, presenciar el nacimiento de su hijo. Verlo nacer y crecer día a día afianza los lazos de unión entre ambos”, señala la especialista.

Ella no sólo habla como profesional sino con la voz de la experiencia, ya que su esposo estuvo presente en el parto de su hija hace 8 meses. “Nosotros recordamos muy intensamente ese momento. Él tuvo una visión muy distinta a la mía, porque podía tener a la vez contacto conmigo y con la bebé que estaba naciendo. Fue el primero en ver su cabecita. Son muchas las sensaciones que se viven y es un momento que ha quedado grabado firmemente en la memoria de mi esposo y en la mía. Es emocionante para los dos recordarlo”, sostiene.

Los padres que tienen la posibilidad de presenciar el parto de su hijo se sienten más cerca de él; están dispuestos a construir una relación padre-hijo más estrecha, y eso se nota desde el momento en que se interesan por el desarrollo de la gestación.

“Al estar más cerca de una persona se dan más posibilidades de disfrutarla y de quererla. El papá que desde que su hijo está en el vientre escucha sus latidos, lo ve en las ecografías, lo recibe en el parto y luego se ocupa también de cambiarlo, bañarlo o hacerlo dormir, sin duda está trabajando para crear un vínculo de amor fuerte y duradero con él. Cuanto más activa es la participación del papá, la relación con el hijo es mucho mejor”, puntualiza la psicóloga.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *