Niños y niñas : La trampa del género

“Los niños no lloran” o “las niñas no dicen lisuras” son frases típicas que intentan encasillar a los niños varones o mujeres dentro de ciertos comportamientos estereotipados.

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Los estudios demuestran que los bebés pueden distinguir la diferencia de sexo desde el primer año de edad. Más aún, los niños empiezan a formarse estereotipos de género tan pronto como identifican su propio sexo. Al respecto, el Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Wyomming, en Laramie, condujo un estudio analizando el comportamiento de bebés de diez meses para ver cuánto comprendían sobre lo relacionado a la diferencia de sexos. Les mostraron videos con pares de objetos, unos con cara de niñas y otros de niños. Los bebés se acostumbraron a ver ciertos objetos con caras femeninas y otros masculinos, y reconocieron el cambio cuando los patrones fueron alternados.

Sin embargo, es sólo a partir de los 3 o 4 años cuando el niño empieza realmente a entender lo que significa ser varón o niña. Con la edad va captando y haciendo un patrón de ciertos rasgos o tendencias que ven en su entorno pertenecientes a cada sexo.

Por ejemplo, las niñas suelen pasar mucho tiempo en el baño, haciendo travesuras con el maquillaje de mamá; en el clóset, jugando con la ropa, o en la sección del nido donde están las cocinitas y las casas de muñecas.

Los niños, por su parte, tienden a entretenerse en actividades que los hagan sentirse fuertes, como construir torres con bloques que luego derrumban con un camión de juguete. Es también común que los niños en edad preescolar imiten el comportamiento de sus hermanos mayores, profesores y personajes de la televisión.

La mayoría de los programas para niños siguen un mismo patrón: personajes de acción y aventuras con músculos enormes y representando poder y fuerza; por su parte, las muñecas para las niñas son bonitas, dulces y sexies. A raíz de esto, algunos expertos indican que es usual que las niñas en edad preescolar pasen por la fase de los lacitos y los rosaditos mientras que los niños de esta misma edad se pasen el día imitando a sus superhéroes.

Barriendo estereotipos

Si bien en el mundo actual el machismo es cada vez menos evidente y estas etapas usualmente pasan, es importante que los padres guíen el pensamiento de sus hijos para asegurarse de que éstos no se formen ideas permanentes basadas en estereotipos de género. El problema es que muchas veces los mismos padres, inadvertidamente, refuerzan estas ideas sólo halagando conductas tradicionalmente adscritas a determinado sexo, como por ejemplo comentando cuán bonita se ve la niña con su vestido, o qué valiente es el niño.

Y aun ciertos padres que creen ser abiertos de mente, a menudo se sienten incómodos cuando ven a sus hijos varones jugando con muñecas o exhibiendo algún comportamiento tradicionalmente femenino. En este sentido, los padres pueden llevar a cabo ciertas medidas que impidan que los niños se “encasillen” dentro de ciertos comportamientos:

  • Asegúrese de que sus hijos jueguen con niñas y niños y realicen distintos tipos de actividades. Los niños y niñas que juegan juntos tienden a involucrarse en actividades más variadas. Los varones estarán más predispuestos a participar en juegos creativos y altamente imaginativos, como charadas, y ejercitarán la coordinación motora fina con proyectos artísticos como pintar o jugar con plastilina. Las niñas, a su vez, pasarán más tiempo fuera de la casa, en el jardín o el patio, ejercitando sus cuerpos con actividades mas vigorosas.

    • Refuerce los comportamientos no estereotipados. En lugar de prohibir ciertos comportamientos estereotipados, inculque aquellos que los reten. Por ejemplo, alentar a la niña a que juegue en el jardín, o con carritos. En el caso de un niño que llora, su padre puede decirle que a él también a veces le dan ganas de llorar.

    • Cuestione las generalizaciones. Incentive a su hijo a tratar a los otros niños como seres individuales en situaciones específicas, en lugar de tratarlos según el género al que pertenecen. Por ejemplo, cuando el niño llega a casa después del colegio y dice que todas las niñas son tontas, podría responderle algo como: “Parece que estás molesto con alguien. ¿Con quién te has molestado?”, para que entienda que su disgusto es con respecto a un rasgo particular de una niña o niñas y no con ese sexo en general.

    • Dé el ejemplo. Los padres deben revisar su comportamiento para asegurarse de que no están haciendo o diciendo nada que provoque contradicciones.

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