La importancia de hablar con el bebé durante el embarazo

Dicen que leerle el abecedario a un feto no garantiza que una vez nacido sea un as en lenguaje. Sin embargo, conversar con ellos desde el vientre sí puede lograr que tengan un mejor desarrollo después de nacer.

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Si le resulta intrigante que los fetos puedan percibir sonidos, tome asiento. Últimos estudios revelan que no sólo los advierten, sino que también tienen la habilidad de aprender y recordar las cosas que escuchan.

Esto, refieren los estudiosos, significaría que desde antes de nacidos, los bebés están siendo preparados para el mundo que los recibirá e incluso se familiarizan con las voces de aquellas personas cercanas a él.

Entonces, ¿podemos reforzar esto hablando con ellos aun cuando
están en el vientre?

Lazos maternos

Numerosas investigaciones han determinado que los recién nacidos prefieren la voz de su madre sobre la de cualquier otra mujer. Según explican, esto se debe a que el feto aprendió a distinguir la voz materna al haber sido expuesto a ella desde el útero y por ello son capaces de responder a este familiar sonido una vez nacidos. Durante la investigación, se estudió a sesenta fetos, quienes escucharon un poema grabado con la voz de sus madres, y el mismo poema recitado por una mujer desconocida. Cuando los fetos escucharon la grabación de la voz materna, su ritmo cardiaco aumentó, mientras que disminuyó al oír las voces ajenas.

Para estimular este reconocimiento, explica la psicóloga Jimena Álvarez, es necesario que la madre esté en constante contacto con su hijo incluso desde antes de nacer. “Cantarles canciones, contarles historias y hasta hablarles sobre las ocurrencias del día son todas formas de comunicación que sólo pueden afectar positivamente al feto”, manifiesta.

Hoy por hoy existe en el mercado una gran cantidad de discos de estimulación temprana que también pueden ser beneficiosos para los pequeños; sin embargo, la psicóloga sugiere que mejor aún es que la madre cree sus propias grabaciones con su voz, la voz del padre e incluso la de sus hermanos mayores o abuelos.

“Al hacerlo”, explica, “estamos preparándolos para reconocer el entorno en el que deberán desarrollarse una vez nacidos. Quien sabe esto puede crear lazos más fuertes entre el recién nacido y sus familiares”.

Estimulando los sentidos

Otros estudios en el área han definido que la memoria a largo plazo también es influenciada por un estímulo antes de nacer.

Entre la semana 33 y 37 de gestación, los fetos fueron expuestos
a cantos infantiles. Cuando estas rimas eran repetidas, el pulso de los fetos bajó, mientras que cuando fueron expuestos a cánticos nuevos, el pulso se mantuvo fijo. Los investigadores opinan que estas reacciones sugieren que los sonidos fueron registrados y aprendidos por los fetos; consecuentemente, esto influenció su respuesta ante ellos.

Al mismo tiempo, estos estudios de reconocimiento y aprendizaje auditivo se han relacionado con el proceso de habituación. Por ejemplo, los investigadores observaron que la reacción de un feto frente a un sonido llamativo fue reduciéndose a medida que era expuesto al ruido una y otra vez.

“Esto se debe a que el feto trata el ruido como un estímulo nuevo, no aprendido, y por lo mismo responde a él con mayor excitación”, explica Álvarez. “Por lo tanto, si el aprendizaje prenatal se está dando, el feto debe de ser expuesto a diversos estímulos, ya que su reacción disminuye cuando se repite varias veces la experiencia”.

Todos estos estudios lo que prueban es que el feto se encuentra en un estado constante de atención, memoria y aprendizaje. Si bien conversarle, contarle cuentos y cantarle no garantiza genios, un estímulo constante puede ayudarlos a un mejor desenvolvimiento en el mundo real.

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