El valor de la Solidaridad en los niños

Ser solidarios, considerar a los demás y respetar el entorno son pautas de vida fundamentales en la formación de nuestros niños. Con pequeños, pero valiosos detalles, podemos ayudarlos a construir su inteligencia moral.

Solidaridad

Recientemente hemos pasado por una tragedia: el terremoto que asoló el sur del Perú. Lo más probable es que haya pasado inadvertido para muchos niños que no vivieron ese momento. Sin embargo, ¿no es una buena oportunidad para hablarles de lo que pasó y hacerles saber que otros niños, como ellos, sufren una dolorosa experiencia? No se trata de darles una visión tenebrosa de la vida ni de asustarlos, sino de entender que los chicos, por más pequeños que sean, no deben vivir y crecer aislados de la realidad, pues como seres humanos tienen un compromiso tanto con las demás personas como con su entorno.

Y es que hay un aspecto que los niños deben desarrollar tanto como su área cognitiva y emocional: su inteligencia moral. Como explica Paquita Mori, psicóloga experta en desarrollo y conducta, el camino debe empezar desde que el niño se encuentra en el vientre materno. Si los padres reciben el embarazo con una actitud responsable, aceptando no sólo tener al bebé sino cuidarlo adecuadamente, éste sentirá no sólo el afecto sino la responsabilidad de sus padres para con él. Esa será la primera semilla que marcará el inicio de un desarrollo moral adecuado.

“Es importante recalcar que los papás serán en todo momento los modelos a partir de los cuales el niño creará su conducta moral y por lo tanto, cívica. Su comportamiento influirá en el de su hijo y por eso es fundamental que todo lo que le digan para incrementar su inteligencia moral sea reforzado con una actitud coherente”, explica.

A partir del nacimiento

Desde que nace, hasta los 7 u 8 años, el pequeño tiene una conciencia moral heterómana, es decir que depende de lo que otros le digan. Sin embargo, hacia los dos años y “en la medida en que evoluciona intelectual y emocionalmente, va incorporando a su sistema cognitivo y emocional los valores y la conducta cívica que ha aprendido de sus padres y luego de su ambiente más cercano, del medio social en el que se mueve”, señala la doctora Mori.

Al niño hay que enseñarle desde muy pequeño a ser responsable, en primer lugar, con sus pertenencias o sus juguetes, por ejemplo. Luego, con las cosas de la casa, con los objetos, los adornos, las paredes y con las personas que lo rodean. Se debe educar al niño en función de límites, de una disciplina que va a ser la base con la que irá discriminando lo que debe hacer y lo que no; esto lo llevará a saber qué es bueno y qué está mal. “De acuerdo a la edad, al pequeño se le debe ir marcando los límites. En un principio, estos no deben restringir, por ejemplo, la posibilidad de hurgar en su ambiente y conocerlo a través del movimiento y del sentido del tacto, principalmente. Conforme vaya creciendo, los límites deben irse imponiendo gradualmente. En un principio, se le pueden dar normas simples que lo ayuden a sentirse responsable, como un horario para bañarse, para ver televisión, para acostarse. Luego, se le puede ir enseñando conceptos más generales como la igualdad y cómo debe tratar con el mismo respeto a sus padres, a la empleada, abuelos, hermanos, amigos. Después, como una extensión, a tener respeto por el entorno, a no tirar papeles, a no romper las plantas, etcétera”.

Un caso particular

A los chicos se les debe inculcar, desde pequeños, conceptos como lealtad, compañerismo y solidaridad. Por ejemplo, volviendo al tema, frente a una tragedia como la ocurrida en el sur, se les puede enseñar la importancia de la colaboración con los necesitados. Así, se puede validar la experiencia llevando al niño a que acompañe a los padres a hacer una donación, haciéndolo participar en el proceso previo de recolección de ropa o víveres. Es interesante explicarles que existen niños que no tienen la suerte de tener tantas cosas como él y que ahora es el momento de ayudar a otras personas. Igualmente, se puede aprovechar la ocasión para educarlos en torno a la prevención ante situaciones riesgosas.

“Hay que lograr que el niño se involucre en el compromiso de brindar ayuda a sus semejantes. En este caso, es bueno que él mismo elija entre su ropa o sus juguetes lo que quiere donar, no sólo por respeto a su sentido de la propiedad, sino porque es bueno que sienta que está dando algo suyo. Se le puede preguntar qué cree que a otros niños de su edad les gustaría para distraerse y así elegir ropa, juguetes, libros y comida”, explica Juana Pinzás, psicóloga educacional. Luego de que el pequeño elija lo que va a dar, hay que poner las cosas en una bolsa e ir con él a entregar el donativo. “Sería interesante que el niño, ayudado por sus padres, también escriba una carta para los niños de la zona de desastre a fin de que exprese verbalmente lo que siente”, comenta la doctora Pinzás.

De regreso, los padres deben conversar con el menor sobre el bien que están haciendo y aprovechar la situación para inculcar en ellos una conciencia cívica de identidad nacional y, sobre todo, humana. También podemos conversar con los abuelos, los primos y los amiguitos para que se unan a la colecta y así reforzar la idea de solidaridad en el pequeño.

Los padres: faros que guían

¿Por qué hacer todo esto? Porque los niños son personas que tienen el derecho de recibir explicaciones y entender lo que pasa en su entorno. Ellos también quieren saber, y no por ser pequeños van a vivir aislados del mundo que los rodea. Por eso, es importante recalcar que los padres son su principal modelo de conducta y que están en la obligación moral de predicar con el ejemplo: si a un niño se le enseña que no debe tirar papeles en la vía pública y, sin embargo, los adultos lo hacen, el pequeño optará por seguir el ejemplo de lo que ve, no importa cuánto se le haya hablado sobre esta mala conducta. También es necesario prestar atención a ciertas actitudes de los adultos que los niños ven y pueden interiorizar como correctas: colarse en una fila o no advertir a un cajero que le ha dado vuelto de más son situaciones que, aunque para algunos sean insignificantes, le dan pautas erróneas de comportamiento a los chicos.

La conciencia cívica se puede reforzar en ciertos momentos del año, como la Navidad o el Día del Niño, organizando colectas o actividades de apoyo social en las que participen los chicos; pero sobre todo, es importante dar buenos ejemplos para que la inteligencia moral se desarrolle conforme vamos formando individuos responsables para la sociedad.

leyendas

Una terrible experiencia como la vivida en el sur del país puede servir de estímulo para enseñar a los niños la importancia de ser solidarios.

Inculcar una conciencia de identidad cívica y humana es fundamental en la formación de los niños.

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