Displasias y problemas de cadera

Considerar la cadera como una maquinaria muy compleja es acertado. Lamentablemente, y con abrumadora frecuencia, algunos niños presentan alteraciones o malforma-ciones en esta parte del cuerpo, las mismas que pueden clasificarse en dos grandes grupos: aquellas que se presentan al momento de nacer y las que aparecen en la infancia. En el primer caso se presenta comúnmente la luxación congénita de cadera, actualmente conocida como displasia del desarrollo de la cadera. En el segundo caso, la malformación se llama enfermedad de Pertes o enfermedad de Lek-Calbe-Pertes.

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Displasia

La displasia ocurre por una mala congruencia o unión entre el acetábulo (o cavidad del hueso pélvico) y la cabeza femoral. El acetábulo debe ser un orificio de 180 grados de profundidad en el cual se alberga la cabeza del fémur. Cuando no hay una      congruencia adecuada entre ambos o no encajan, es que se produce este problema. Este mal puede tener variaciones: la cavidad no es lo suficientemente profunda y parte de la cabeza femoral está fuera; o el acetábulo es casi plano y la cabeza femoral está completamente fuera.

El tratamiento de la displasia se basa fundamentalmente en la preservación de la congruencia entre los huesos, es decir, que la cabeza femoral se encuentre dentro del acetábulo de manera correcta. Antes de iniciar el proceso de rehabilitación, el médico debe evaluar el grado del problema, analizar si la incongruencia es parcial o completa y considerar la edad del paciente.

Sin embargo, el factor más importante es la detección temprana del mal. Cuanto más pronto se detecte, es más fácil de tratar y más rápido. No es lo mismo tratar a un recién nacido de tres semanas que a un niño de cinco años, porque mientras el primero puede necesitar un arnés para su recuperación, el niño necesita cirugía. Aunque es importante recalcar que no todo tratamiento es infalible, habiéndose dado casos de niños que pese a una temprana detección y haber recibido el tratamiento adecuado, no han logrado restablecerse completamente.

Enfermedad de Pertes

Esta aparece a los tres o cuatro años y desaparece a los seis o siete. En este caso, lo que ocurre es una necrosis avascular de la cadera. Es decir, la articulación, literalmente, muere, porque no le llega sangre a la cabeza femoral. En este caso, a diferencia del primero, el acetábulo está completamente normal, pero la cabeza femoral se deforma. Durante el periodo de muerte, la cabeza se vuelve frágil y de ser un hueso duro, se vuelve blando, como plastilina, con lo cual se deforma, ya que en la cadera se apoya el peso del cuerpo.

Hasta el momento no se ha podido determinar con precisión la causa de esta enfermedad. Los médicos la comparan con una planta que, cuando viene el invierno, muere, pero al llegar la primavera florece otra vez. El tratamiento de la enfermedad de Pertes busca que la cabeza femoral, que se encuentra muy blanda, se mantenga totalmente dentro del acetábulo, que ya tiene forma de semiesfera, para que conserve su forma redonda. Como en el caso de la displasia, la detección temprana facilita una exitosa recuperación, aunque ésta también depende del grado de afectación del hueso, muerte total o parcial. El Pertes tiene una duración variable, va de un año a dos o dos y medio. En la década de los 80 estuvo de moda la cirugía, pero en la siguiente década se comprobó que ésta no ayudaba en nada o no cambiaba el pronóstico. Hoy en día el tratamiento consiste, simplemente, en mantener la cabeza dentro del acetábulo. En casos más complicados, los médicos pueden llegar a recomendar una intervención quirúrgica.

RECUADRO:

La articulación de la cadera es una de las maravillas de la naturaleza. Sin embargo, su perfección puede verse afectada por malformaciones y enfermedades que requieren de temprana detección y tratamiento oportuno.

Si tiene alguna duda

  • Para mayor información, consulte siempre al pediatra de cabecera, quien debe tener un registro minucioso del desarrollo del niño.
  • La displasia debe ser detectada y evaluada por el pediatra. Si la madre nota que al cambiar los pañales, el bebé no abre las piernas en forma igual o que abre una pierna mejor que la otra, debe consultar con el médico lo más pronto posible.
  • Se deben tener presentes los factores de riesgo para detectar la displasia: sexo femenino, antecedentes en la familia, parto gemelar, bebé muy grande, útero con poco líquido amniótico, parto podálico (pies debajo de nalgas), tortícolis al nacer, presencia de metatarso abducto (cuando los pies están volteados hacia adentro).
  • La enfermedad de Pertes se detecta mediante un dolor o cojera del niño. En algunas ocasiones, las infecciones respiratorias causadas principalmente por virus que se alojan en la cadera pueden simular una enfermedad de Pertes, por lo que se requiere de un cuidadoso seguimiento del caso.
  • Lo primordial es una buena alimen-tación, no solamente rica en calcio. Eso corre por cuenta del pediatra. La madre también debe alimentarse bien.
  • El estímulo del desarrollo psicomotor del niño no debe ser interrumpido, por lo que hay que dejarlo jugar, moverse y tener actividad física.

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