Diferencias entre virus y bacterias

La mayoría de enfermedades que nos son familiares y que atacan a nuestros hijos son provocadas por bacterias o virus. Conocer las diferencias que hay entre ambos microorganismos permitirá entender por qué los tratamientos que las combaten difieren sustancialmente entre sí.

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Causantes de las infecciones más comunes y terribles que atacan al ser humano, las bacterias y virus son los agentes patógenos más estudiados por la ciencia humana. Se diferencian en tamaño y estructura, así como en la forma en la que atacan al hombre. Según el pediatra Javier Ferreyros, es importante comprender que ambos microorganismos causan enfermedades diversas y que la forma de tratarlas varía si se trata de uno u otro. “No existe tratamiento para un niño o un adulto que es atacado por una enfermedad viral –y si lo hay, éste es bastante
complicado–; en cambio, las enfermedades causadas por bacterias se tratan con antibióticos. Ése es el meollo del asunto”, señala el especialista.

¿Virus o bacterias?

A diferencia de los virus, que necesitan otras células para reproducirse, las bacterias son gérmenes que se pueden multiplicar por sí solos. Tienen mayor tamaño y una estructura más compleja que los virus; sin embargo, algunas de ellas no ocasionan ningún daño al organismo y conviven con el hombre. Cuando un individuo presenta una enfermedad provocada por bacterias –como pueden ser las infecciones de piel, del oído, urinarias, algunas neumonías, ciertas meningitis y otras infecciones menos frecuentes–, es necesario el uso de antibióticos para combatirlas. “Algunas pruebas de laboratorio como análisis de sangre o cultivos pueden ‘decirnos’ que el niño presenta una infección bacteriana. Sólo en esos casos se debe recetar un antibiótico que combata a la bacteria específica que le está causando la enfermedad”, dice el doctor Ferreyros. De acuerdo a la opinión del especialista, sin embargo, la mayoría de infecciones que atacan a los niños –sobre todo a los menores de dos años– no son ocasionadas por bacterias y, por lo tanto, pocas veces se tiene que recurrir al antibiótico.

Los virus, por su parte, provocan casi siempre infecciones que nuestro sistema de defensa cura sin que se necesite la ayuda de medicamentos –resfrío (el más común), varicela, rubéola, roséola, dolencias estomacales, entre otras–, aunque también causan enfermedades graves –cierto tipo de neumonías o encefalitis– e incluso mortales como el sida y la reciente neumonía atípica o SRAS. “Hay que ser categórico en señalar que ningún antibiótico sirve para tratar los virus y, por lo tanto, no deben usarse si el pediatra sospecha que la enfermedad que presenta un niño ha sido causada viralmente. El resfrío, por ejemplo, es siempre una infección viral, y así venga acompañado con una fiebre de 40 grados, nunca debe tratarse con antibióticos, a no ser que durante el proceso de la enfermedad veamos que se ha complicado y derivado en bacteriana”, manifiesta el especialista.

Las enfermedades virales no tienen una sintomatología específica. Por lo general se presentan con fiebre,malestar general y decaimiento. En los virus respiratorios se ve, por lo común, una faringe seca y dificultad para deglutir, y si se trata de un resfrío común se observará, más que nada, congestión nasal. Cuando los virus atacan el sistema digestivo, habrá diarrea, vómitos y dolores musculares. En todo caso, el ciclo estándar de un virus es de 7 a 10 días, salvo algunos, como el del sida, que permanecen en el cuerpo y hasta el momento son imposibles de erradicar. Cabe mencionar que existen vacunas que nos protegen de las principales enfermedades que son provocadaspor virus (polio, sarampión, paperas, algunas hepatitis, influenza) y bacterias (difteria, tétanos, tos ferina y ciertas meningitis).

¿No a los antibióticos?

Es imposible que los padres puedan determinar por sí solos si su niño presenta una enfermedad causada por un virus o una bacteria y, por lo tanto, es siempre indispensable contar con la opinión del pediatra. “Los médicos deberíamos poder distinguir una infección bacteriana de una viral por la edad del niño, por los síntomas que presenta, por la severidad de dichos síntomas y por las estadísticas. Un bebé de un mes con neumonía va a ser tratado de manera distinta a un niño de cinco años con la misma enfermedad, porque las estadísticas nos dicen que cierto germen patógeno llamado micoplasma es casi siempre el causante de neumonías en los niños de cinco años. Una infección de oído, por su parte, puede ser viral o bacteriana y, como lamentablemente examinando el oído no se puede saber cuál de las dos es, casi siempre va a terminar siendo tratada con antibiótico. Otro ejemplo son las infecciones de garganta. Contra lo que comúnmente se suele pensar, la enorme mayoría de estas infecciones son virales y sólo un 6% son causadas por una bacteria llamada estreptococo. Nunca debería tratarse una infección de garganta con antibióticos sin antes hacer una prueba que en cinco minutos “dice” si se trata o no de estreptococo, y menos aún si estamos hablando de niños menores de dos años, ya que las infecciones que ellos presentan en la garganta siempre son virales, así tengan fiebre y manchas blancas. Y la prueba está en que existe una infección llamada mononucleosis, que se caracteriza por presentar placas muy grandes y feas en la garganta, que es viral y que, por lo tanto, no necesita de antibióticos para ser tratada y curada”, sostiene el doctor Ferreyros.

Según el especialista, en ocasiones es difícil que los padres entiendan el peligro que se corre al suministrar antibióticos en forma descontrolada a los niños; por el contrario, muchos piensan que el médico no está haciendo nada por aliviar las dolencias a sus hijos. “Andamos en una constante batalla contra las bacterias, y en nuestro afán por combatirlas hemos inventado los antibióticos. El problema es que las bacterias ‘aprenden’ a que el antibiótico no las afecte y poco a poco se vuelven más resistentes. Actualmente existen agentes bacterianos que no pueden ser combatidos con nada porque tienen una capacidad de resistencia mayor, y esto va a ocurrir cada vez más si nosotros, irresponsablemente, recetamos antibióticos por un resfrío, por ejemplo. Todos los estudios científicos que existen sobre cuál es el efecto de los medicamentos para el alivio de los síntomas del resfrío nos dicen que éstos no sirven de mucho y que, más bien, nunca deben ser suministrados en los niños menores de un año ya que pueden traer efectos secundarios. Por lo tanto, no le demos la oportunidad a las bacterias de aprender del antibiótico, y solamente usémoslos cuando sea estrictamente necesario”, finaliza.

Virus: enemigos de mil caras

Desde 1676, año en que se inventó el microscopio, la ciencia ha descubierto más de cinco mil virus que afectan a los seres humanos. Expresión mínima de vida activa, los virus son organismos con capacidad de multiplicarse de manera muy violenta y fácil, y por ello actualmente se avanza en la investigación de vacunas para erradicarlos. Algunos de los virus más conocidos son:

Virus paragripales humanos (HPIV): Causan diferentes tipos de enfermedades respiratorias (desde resfrío común, infecciones de oído, dolor de garganta, crup o neumonía).

Virus sincicial respiratorio (VSR): Genera enfermedades respiratorias y bronqueolitis.

Adenovirus: Provoca problemas respiratorios e infección en otros órganos como intestinos, conjuntivas y el pulmón.

Rotavirus y virus Norwalk: Provocan diarrea infecciosa y gastroenteritis viral.

Coronavirus: Provoca neumonía atípica o SRAS.

Retrovirus o virus de la inmunodeficiencia humana (VIH): Causa sida.

Bacterias: poderosos mutantes

Sobreviven y prosperan en los ambientes más rigurosos: en manantiales, en pozos de ácido, en grietas de la tierra; sin luz, sin aire y a temperaturas hasta de 250 grados centígrados. Hace un poco más de 50 años se descubrió la penicilina para combatirlas, pero las bacterias siguen evolucionando y causando estragos en la raza humana. Algunas de las que comúnmente atacan al organismo son:

Neumococo: Causa enfermedades como neumonía, meningitis, otitis, septicemia, osteomielitis.

Estreptococo: Es responsable de infecciones como la faringitis. Hemófilus influenza B: Se manifiesta en meningitis, neumonía, otitis, celulitis, epiglotitis.

Eschericchia coli: Produce infecciones urinarias e intestinales.

Estafilococo: Causa enfermedades a la piel como el impétigo.

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