¿Desde cuándo los niños entienden?

Una de las ideas más extendidas acerca de los niños pequeños es que no son conscientes de lo que ocurre a su alrededor. Nada más falso. Aunque no puedan expresarse todavía con palabras, los niños perciben el disgusto, la tensión, la violencia y hasta las críticas dirigidas contra ellos. Y sus reacciones no se hacen esperar.

desde cuando entienden

” No sé qué pasa con Fernando. No quiere comer, se fastidia y llora sin motivo”, se queja una joven madre mientras carga a su niño en brazos. “Antes no hacía problemas y ahora nos tiene preocupados todo el tiempo. Ya no es buenito como antes”, agrega mientras lo mira preocupada. Fernando, en tanto, parece ajeno a sus palabras. Después de todo, apenas ha cumplido un año…

¿Está el niño inconsciente de la crítica dirigida hacia él? “El niño, desde sus primeros meses de vida, entiende todo lo que pasa a su alrededor”, comenta Graciela Hurtado, psicóloga clínica y docente de la Unifé. “A pesar de que no comprende exactamente las palabras, sí capta el significado emocional de lo que decimos. Ellos llegan a conocer perfectamente a sus padres y perciben cuando están preocupados, asustados o molestos”, añade.

El menor de un año no conoce el mundo, pero lo descubre a través de los ojos de la madre. Ante cualquier suceso inesperado, mira a la madre y lee en su mirada las reacciones de ésta: miedo, cólera, alegría, fastidio. El niño espera que la madre le explique lo que ocurre; una palabra tranquilizadora es   suficiente para calmar su ansiedad.

Por el contrario, un clima enrarecido por discusiones, preocupaciones, sufrimiento o violencia lo perturba y genera inmediatas reacciones en su carácter. Lo mismo ocurre en nuestro ejemplo líneas arriba, cuando los padres critican al niño. “La crítica expresada en presencia del niño es una forma de maltrato verbal”, dice Graciela Hurtado. “Como ocurre con cualquier persona, un niño también acumula resentimiento, puesto que entiende cuando hablan mal de él. Por eso, cuando los padres le piden algo, reacciona con cólera acumulada”.

Al niño lo intimidan los gritos y las actitudes violentas de los mayores, que son más grandes y fuertes que él. Sin embargo, puede llegar a deducir que éstas son conductas permitidas, especialmente si los protagonistas de éstas son los padres, pues ellos son sus modelos de vida y comportamiento.

Lo que no se debe hacer

¿Cómo manifiesta el niño su disgusto ante situaciones así? “Su carácter se altera, se vuelve más nervioso. Come con dificultad, incluso aquellos alimentos que antes toleraba mejor. El sueño es uno de los síntomas más sensibles: el descanso se perturba, el menor se despierta una o dos veces durante la noche”, anota Graciela Hurtado.

Dado que el niño está consciente de todo lo que ocurre alrededor suyo, es necesario que los padres tengan en cuenta algunas recomendaciones para evitar generar sentimientos de inseguridad o frustración en sus hijos:

– No discutir enfrente de ellos sobre ningún problema, sea de trabajo, dinero, asuntos familiares, etcétera.  – No discutir sobre los problemas de disciplina en la crianza de los hijos en presencia de ellos.

– No quejarse sobre la conducta de los hijos cuando ellos están presentes. Tengamos en cuenta que lo que hace mal en una determinada etapa de su vida (aferrarse al chupón, chuparse el dedo, mojar la cama) no lo va a hacer siempre.

– Los niños son tan hábiles y sensibles que captan los puntos fuertes y débiles de sus padres y personas más cercanas. Constantemente los ponen a prueba. Ellos saben cuánto pueden obtener con una sonrisa, un llanto o una pataleta, y cuánto están dispuestos los padres a ceder a sus exigencias.

– Para evitar problemas de disciplina es necesario organizar bien la jornada de los pequeños, en especial los horarios de comida, sueño y baño, y respetarlos. Cada familia debe establecer los horarios más convenientes para propiciar el contacto entre el menor y sus padres.

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