Cuando los papás trabajan : ¿Quién hace las tareas?

En la actualidad, la mayoría de los padres trabajan fuera de casa, por lo que resulta casi imposible ejercer un control sobre las tareas escolares de sus hijos. Para evitar un descenso en el desempeño escolar, existen alternativas que contrarrestan esta ausencia.

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Dentro del contexto escolar, las tareas tienen como objetivo reafirmar el conocimiento de los temas que se han aprendido durante las clases, así como generar el hábito de estudio; por lo tanto, en teoría, las tareas no deberían de requerir de la presencia de un papá.

Lamentablemente, en la vida práctica se dan muchos casos en los que los niños no hacen las tareas por su cuenta si es que el papá o la mamá no están presentes. Para evitar esta situación, la psicóloga Patricia Espinoza de Bambarén recomienda llevar un horario. “Crear una plantilla con las actividades que son estables y las variables da muy buen resultado para los papás que no están en casa”, explica la doctora. “Las estables son las que siempre deben darse, como cambiarse el uniforme o comer la merienda; dentro de este rubro debe estar el momento reservado para estudiar”.

Generalmente, las tareas no deberían demandar más de una hora de dedicación si son hechas a conciencia y sin interrupciones, así que este horario debe ser siempre igual y, si es posible, a la misma hora para crear el hábito de estudio. Aun cuando no haya obligaciones escolares, la doctora Espinoza recomienda que se mantenga este espacio en el que los niños deberán hacer cualquier trabajo dirigido, alguna tarea que tenga una estructura, reglas, pautas. “Lo que molesta a los chicos y crea confusión es el ‘a veces sí y a veces no’, pues esto no genera el hábito”, puntualiza. Dentro de este espacio se puede adelantar alguna tarea, leer, repasar para otra clase, estudiar para algún examen o, si son pequeños, hacer tareas que requieran seguir ciertas reglas, como preparar un pastel o jugar memoria, pero siempre con la idea de que ése es el momento en el que deben aprender algo.

Otra sugerencia es establecer un espacio propicio para hacer las tareas, un ambiente con suficiente luz y donde haya los materiales necesarios para llevar a cabo las labores.

No todo es trabajo

El mejor momento para generar un horario es cuando padres e hijos están descansados y desocupados. Para ello se puede crear una plantilla con las horas que el niño está en casa y empezar a llenarla con las tareas que siempre son iguales, como la hora de estudios y las labores diarias del hogar: tender su cama, colgar su toalla o arreglar sus juguetes. Dentro del horario, es muy importante que queden espacios libres que permitan salir de la rutina, de tal modo que, por ejemplo, no todos los lunes sean iguales. Estos espacios flexibles permiten tener más motivación para los momentos estables. “Esta flexibilidad hace que un niño quiera más su horario, porque no se siente agobiado, no se siente fastidiado con lo mismo siempre”, explica la doctora Espinoza.

Así, en los espacios libres, se puede apuntar otras actividades, como la fiesta de un compañero de clase, la salida al cine o la actuación para Fiestas Patrias. La idea es que, a través de este horario, sus hijos aprendan que en la vida diaria hay momentos de trabajo, pero también espacios de diversión; eso sí, todo a su debido tiempo.

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