Cómo ser la mejor madre para tus hijos

Como todas las cosas maravillosas que nos regala la vida, los hijos son los que nos colman de felicidad, pero también nos llenan de temores. Si bien no hay un manual que nos enseñe a desarrollarnos como madres, sí hay pequeñas pautas que pueden ayudarnos a exteriorizar todo nuestro potencial.

Quién no jugó con las muñecas pensando en que algún día ese bebé de plástico se convertiría en un pequeño ser de carne y hueso? Hoy que ha llegado ese momento, nos invaden las dudas, los temores, el miedo. Y es que traer un niño al mundo si bien acarrea mucha ilusión, trae consigo también tanta responsabilidad… la obligación de darles lo mejor en todo momento, el compromiso de perfeccionarnos día a día como personas, como seres humanos… Y la lista continúa.

como ser madre

Lo cierto es que para ser una buena madre se requiere más que una buena disposición. Mamá es sinónimo de un trabajo constante, un aprendizaje a tiempo completo, un crecimiento diario. Si bien no hay una fórmula segura que nos garantice convertirnos en los padres del año, hay ciertas pautas que podemos seguir para asegurarnos de hacer el mejor trabajo posible en todo momento.

Prepárese tempranamente.

Un bebé se forma en nueve meses, lo cual nos da a las madres el tiempo inicial para empezar a prepararnos para la responsabilidad que se acerca. Además de imaginarse cómo le gustaría ser como madre, prepárese también para lo que viene, incluidas noches en vela, sustos, alegrías y cambios. Esto último es, sobre todo, muy importante, ya que con el bebé vendrán una serie de transformaciones en el ritmo de vida de ambos futuros padres, desde lo psicológico hasta lo económico. La transición a este nuevo rol pasará más suavemente si uno ya lo ha previsto y, en medio de las sorpresas, se encuentra preparado para esta nueva etapa.

Edúquese usted misma.

El embarazo y el alumbramiento pueden ser naturales; sin embargo, la maternidad práctica es aprendida. Lo más recomendable para convertirnos en las madres que siempre soñamos ser es buscar información: leer libros, ver revistas especializadas y consultar a expertos y amigos con experiencia en el tema. Poco a poco, usted podrá ir comparando modelos y desarrollando tácticas hasta encontrar la que mejor se ajuste a su personalidad. Recuerde que no todas las madres son iguales, ni todas las “buenas” madres siguen el mismo patrón. Lo más importante es aprender de los expertos, sacar experiencia de los errores de otros, desarrollar un estilo de maternidad propio y, finalmente, seguir lo que nuestro corazón nos dicte.

Busque cómo implementar sus ideales.

Para poder transformar sus intenciones a acciones, lo más aconsejable es buscar ejemplos de lo que se desea. Por ejemplo, si realmente quiere que desarrollen su lado espiritual, converse con sacerdotes u otros líderes religiosos que puedan guiarla sobre qué camino seguir para fomentar su creencia. O si no quiere que su hijo tenga remilgos con las comidas, pregunte a otros padres cómo añadir otros ingredientes distintos, de manera que pueda ir preparando su paladar. Poco a poco irá recopilando maneras prácticas para resolver ciertas situaciones y, por lo tanto, de criar mejor a sus hijos.

Sea realista.

Si está buscando ser complaciente de cada uno de los deseos de su hijo, muy pronto se sentirá como una madre fracasada. Acepte que tiene limitaciones y cualidades como todo el mundo, y que si bien no puede jugar básquetbol con su hijo durante tres horas consecutivas, tiene muchas otras cosas para dar. Así es que saque provecho de aquellas aptitudes que ha desarrollado a través de los años: tal vez es muy buena en la cocina, o tiene un oído musical muy sensible que le permite distinguir a Mozart de Bach en los primeros acordes. Comparta este talento con su pequeño hijo, y después déjelo libre para que él pueda desarrollar
sus propias destrezas.

Comparta responsabilidades.

Contar con una pareja para compartir las responsabilidades de criar a un bebé sin duda hace las cosas más fáciles. Para queéstas prosperen es bueno conversar con anticipación sobre lo que se espera de esta paternidad, la clase de padres que desean ser y cómo llegar a esa meta. Para ello es bueno indagar en ambos pasados, identificar el modelo de familia en la que ambos crecieron y definir el estilo que ustedes tendrán. Una vez que esto esté decidido, usted puede confiar en que su pareja hará un trabajo igual de bueno que el suyo para criar al bebé, y por tanto, puede sentirse tranquila para, de vez en cuando, dejarlo todo en las manos de él.

Busque la perfección, pero no espere alcanzarla.

Las madres perfectas no existen. Incluso aquéllas con cinco o seis hijos aún pueden caer en los mismos errores que cometieron con el primero e incluso se las puede encontrar tristes o frustradas por no sentirse satisfechas con el rol que cumplen. Lo más importante en la maternidad perfecta es la disposición de querer hacer un buen papel en todo momento. Trate de ser la mejor madre, cubra las necesidades físicas y espirituales de sus hijos, disciplínelos cuando sea necesario y comparta el mayor tiempo posible con ellos. Y en todo proceso, no se olvide de que existe un elemento indispensable: amor.

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