¿Cómo elegir la cuna ideal para mi hijo?

1 año en adelante

Escoger la cuna o el nido donde se harán cargo del engreído de la casa no es una tarea sencilla. Para hacer la elección adecuada bien vale tener en cuenta los siguientes aspectos.

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Habría que empezar diciendo que no existe ninguna institución ideal para el cuidado de nuestros niños. Más bien, los padres son los indicados para hallar óptima aquella que más se acerque a los requerimientos que ellos quieren satisfacer.

La educadora Ana María Checa, especialista en educación inicial y con una maestría en Administración de la Educación, señala que para que un centro educativo cumpla con las expectativas creadas es fundamental la participación de los padres. “El mejor trabajo es el que se realiza en conjunto. Así, si cada una de las partes (los padres y la institución) pone el 50 por ciento que le corresponde, el resultado va a ser mucho mejor que el que se obtendría si sólo una de ellas participa en el proceso de enseñanza del niño”.

En las fases previas de esta “participación”, con frecuencia los padres se dejan impresionar por una excelente infraestructura sin tomar demasiado en cuenta algo que es fundamental: el factor humano con el que cuenta la institución en la que van a matricular a sus hijos. “El elemento humano es insustituible, así que hay que enterarse de cuál es la formación profesional de las profesoras y si éstas tienen una vocación real”, indica. Y como la información que se recibe del mismo nido no es objetiva, lo ideal es hacerlo a través de familiares o amigos que hayan tenido a sus niños en la misma escuela, pues ellos darán referencias sobre si se ofrece o no lo que se está buscando.

La Importancia de los Valores

“Otro aspecto que los padres suelen dejar de lado es el referente a la formación de valores que brinda la institución. Generalmente, los papás ni siquiera preguntan o se interesan por la importancia que se da a este tema, lo cual es un error, pues no sólo el desarrollo cognoscitivo es importante sino también el espiritual”, afirma.

Así, también es necesario que antes de tomar una decisión se conozca el modo de pensar de los educadores sobre determinados temas “clave”, a fin de que exista una coincidencia de enfoques. “Una institución muestra solidez cuando tiene una axiología definida, y eso es algo que los padres también deben considerar antes de decidirse por una u otra”, explica Ana María Checa.

A Tener en Cuenta

Dentro de la etapa del proceso educativo que se conoce como “educación inicial” existen dos niveles definidos: el de cuna, en el que se encuentran los niños de cero a tres años y en el que se incide en la estimulación temprana; y el de nido o jardín, donde se ubican los pequeños de tres a cinco años y donde se pone mayor énfasis en el aprestamiento. Una tercera categoría corresponde a las “guarderías”, que hacen referencia al espacio donde los pequeños permanecen un tiempo prolongado al cuidado de sus tutores.

Como señala Ana María Checa, las cunas en las que se reciban bebés deben contar con todos los implementos necesarios para su cuidado. Una profesora, que debe ser experta en educación inicial y estimulación temprana, no puede tener más de cuatro bebés a su cuidado para que pueda atenderlos correctamente. “Es importante que la misma profesora se encargue directamente de satisfacer las necesidades básicas de los pequeños, como cambiarlos o alimentarlos, pues así creará con ellos un vínculo afectivo que la ayudará a involucrarse más en su mundo y a percibir qué es lo que requieren, información que también permitirá una mayor comunicación entre la madre y el niño. Esta profesora sólo debe delegar sus funciones a una auxiliar cuando sea necesario”, afirma la experta, agregando que es fundamental la presencia permanente de una enfermera que pueda atender cualquier percance.

En lo que a infraestructura se refiere, es preferible que los espacios sean amplios, con pisos de cerámica, madera o gomaespuma (nunca de alfombra, pues son poco higiénicas y están contraindicadas para los chicos con alergias). Los niños un poco más grandes tienen otro tipo de necesidades. En ellos se debe estimular, a través de juegos, la coordinación motora gruesa. Algunos elementos que no deben faltar, entonces, son escaleras de espuma, resbaladeras, bloques grandes y todo aquello con lo que se pueda generar su movimiento. Teniendo en cuenta que ellos están explorando el mundo a través de los sentidos, se requiere que el proceso de aprendizaje se realice con experimentación en base a material concreto, viendo y tocando las cosas de las que se les habla. Asimismo, deben contar con un área de espejos para que el niño forme una conciencia de su yo y pueda conocerse. “Si el niño conoce su cuerpo, conoce mejor sus posibilidades”. Igualmente, la estimulación del lenguaje debe ser aprovechada a través de la lectura de cuentos y el aprendizaje de canciones.

De otro lado, aquellos padres que estén en la búsqueda de un jardín de infancia o nido deberán tener en cuenta que lo recomendable es que se admita, como máximo, 15 niños por aula, con una maestra y una auxiliar a su disposición. “El niño debe entender que el nido es el primer paso dentro de la sociedad. Si hay pocos niños y muchas manos para atenderlo, va a estar en la misma situación que en casa, donde al mínimo requerimiento, sus necesidades son satisfechas. La realidad no es así: en cualquier entorno en el que se desenvuelva deberá aprender a esperar y a tener paciencia, a desarrollar su tolerancia. Además, los niños pueden entender hasta dos niveles con respecto a la autoridad en el aula; si hay más personas, se convertirán en un elemento de distracción para él”.

En lo que al mobiliario se refiere, lo mejor es que el aula esté organizada por sectores. En un área puede haber juegos de construcción; en otra, objetos que le den al niño la posibilidad de realizar dramatizaciones; otra destinada a ciencias, otra a cuentos, etcétera. “Todos los objetos deben estar a su alcance y estar presentados de manera interesante. Él debe saber que puede tomar las cosas sin temor a malograrlas, aunque si lo hace, se le debe explicar cómo tratar los objetos para que no vuelva a ocurrir un percance”.

Por último, cabe mencionar que todos los centros de educación inicial deben de contar con áreas verdes para que los niños puedan jugar y sentirse libres cuando no están en las aulas.

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