¿Cómo diferenciar una gripe de un resfriado?

Son parecidos, pero sus causas determinan gran parte de sus diferencias; sin embargo, en todos los casos, son sumamente molestos, especialmente para los más pequeños.

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Dicen los médicos, con buen humor, que la gripe se cura en siete días si es que se toman medicamentos, y en una semana si no se ingiere nada. Esta broma refleja, hasta cierto punto, el carácter inocuo tanto de la gripe como del resfrío, pues ninguno de ellos representa mayor peligro para los niños. Además, pese al avance de la ciencia, hasta el momento no se ha creado una poción mágica para eliminarlos de inmediato y tan sólo existen fármacos para minimizar las molestias.

La gripe y el resfrío presentan, a simple vista, los mismos síntomas, pero se trata de infecciones virales distintas. La gripe es causada por un número limitado de virus, principalmente la influenza A y B. Por su parte, el resfrío común puede ser causado por más de cien clases de virus. Por lo general, es difícil saber con exactitud el virus que su hijo esté incubando.

Parecidos, pero distintos

El resfrío se diferencia de la gripe por la severidad y la estación climática. Un resfrío puede ocurrir en cualquier época del año, mientras que la gripe ataca, principalmente, a finales del verano o en el invierno. Y mientras que el resfrío ocasiona congestión nasal y tos, la gripe provoca fiebre alta, dolores musculares y puede durar más tiempo.

Los pediatras, generalmente, diagnostican gripe cuando el menor presenta fiebre, tos y dolores que parecen ser los síntomas de un resfrío común. Además de debilitar más al niño que un simple resfriado, la gripe puede también crear síntomas que aparecen en forma súbita. Finalmente, mientras que los resfriados tienen por lo general un periodo de incubación de cinco a siete días, los de la gripe se incuban sólo entre uno y tres días.

Una creencia muy común sostiene que evitando las exposiciones al frío se puede prevenir la gripe o el resfrío. Esto no es del todo cierto: recuerde que uno no siempre se resfría cada vez que sale con el cabello húmedo. La única causa para la transmisión de la gripe y el resfrío es a través de las secreciones expelidas por la nariz y la boca de un enfermo, las cuales pasan de una persona a otra mediante el contacto entre manos, boca u ojos. Incluso los juguetes u otros objetos pueden ser fuentes de contagio. Esta es la razón por la que los niños que asisten a guarderías son particularmente más propensos a resfriarse, comparados con los que no tienen contacto frecuente con otros niños. Una de las mejores maneras de prevenir la transmisión de secreciones es lavarse las manos con frecuencia.

Una de las consecuencias más serias de la gripe y el resfrío es la infección al oído. Y de igual modo, ambas pueden conducir a una neumonía. Pero esto no es motivo de pánico ya que gracias a los antibióticos, la neumonía ha dejado de tener efectos mortales. Si los antibióticos no ayudan a eliminar la neumonía, la infección puede ser viral y se debe dejar correr su curso. Consulte con el pediatra si la tos de su niño persiste por más de una semana o empeora por las noches.

¿Qué hacer?

Si no se presentan vómitos severos o dificultades respiratorias, lo más probable es que el tratamiento se reduzca a recetas caseras y sencillas. Si el niño tiene dolores de cabeza o garganta, se le puede dar medicinas a base de acetaminofeno (ver “Dosis recomendadas según peso” en la sección Salud a Toda Hora en esta edición); nunca hay que olvidar que el menor debe tomar mucho líquido para evitar la deshidratación y que se debe dejar que coma lo que prefiera.

Si el niño tiene la edad suficiente para sonarse la nariz, se le ha de incentivar a que lo haga con frecuencia. Si es muy pequeño, la congestión nasal puede aliviarse aplicándole una mezcla de agua con sal mediante un atomizador -incluso un gotero- y luego usando un aspirador nasal (bombilla que se inserta suavemente en cada orificio nasal para extraer las secreciones).

Para el tratamiento de la gripe es necesario administrar fármacos con prescripción médica. La gripe es una de las pocas enfermedades virales que pueden ser tratadas con medicamentos. La influenza A, que es el virus más común de la gripe, se trata con medicinas que disminuyen la infección y aminoran su severidad y duración. El pediatra debe diagnosticar la enfermedad y evaluar si puede tomar medicamentos basándose en las condiciones subyacentes o circunstancias especiales.

En la actualidad no existe cura conocida para el resfrío común. Un avance prometedor es la vacuna que se aplica con atomizador nasal y que puede reducir los síntomas en un 50%, aunque los investigadores admiten que no está apta aún para su uso público.

Pautas elementales

En el tratamiento de estas enfermedades virales, se debe tener en cuenta algunos puntos importantes. En primer lugar, al niño nunca se le deben dar medicamentos que contengan aspirina, ya que se incrementaría los riesgos de contraer el “síndrome de Reyes”, una enfermedad potencialmente fatal que ataca los riñones, el cerebro y el hígado después de una infección viral.

En relación a los antihistamínicos, algunos médicos lo prescriben para descongestionar las vías nasales; sin embargo, no existe consenso en cuanto a su efectividad en los casos de resfrío. Estos fármacos se administran en casos de alergia y contrarrestan la liberación de una sustancia irritante denominada histamina. Algunos especialistas no ven ningún beneficio en administrar antihistamínicos en casos de gripe o resfrío, ya que en estas situaciones no se liberan histaminas. En estos casos se recomienda, principalmente, el empleo de descongestionantes. Los de tipo oral producen alivio con un porcentaje de efectividad del 25 al 30%.

Los medicamentos tópicos como las gotas nasales o atomizadores pueden reducir la congestión hasta en un 70%, aunque los pediatras advierten limitar su uso sin prescripción médica a no más de tres o cuatro días, debido a que se corren riesgos de sufrir del “efecto rebote” por un cuadro de dependencia. Si se tienen niños muy pequeños, consulte con el pediatra antes dedarles antihistamínicos, descongestionantes y otros medicamentos.

Otra pregunta recurrente es si se debe emplear antibióticos para tratar el resfrío. La respuesta es no. Esto, debido a que la mayoría de las enfermedades respiratorias de los niños son virales y no bacteriales -es decir son causadas por un virus y no por bacterias- y los antibióticos se usan para el tratamiento de estas últimas. Además, se corren muchos riesgos cuando se usan antibióticos inadecuados. Muchos de ellos se están usando con un exceso tal, que provocan una resistencia mayor en las bacterias, las cuales generan nuevas variedades que resultan más difíciles de combatir. Ciertas enfermedades como las infecciones al oído y la neumonía son bacteriales y los médicos prescribirán antibióticos como primera medida de acción en esos casos. Pero la recomendación general es no prescribirlos a la primera señal de congestión nasal. Generalmente, un resfrío o gripe seguirá su curso por sí solo y es bueno recordar que su periodo de duración promedio es de 7 a 10 días. Ante esta situación, lo mejor es abrigar a nuestro pequeño, contarle cuentos y engreírlo mucho.

Leyendas

La gripe y el resfrío son fácilmente confundibles. Sin embargo, una

gripe suele generar fiebre alta, entre otros síntomas.

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