¿Cómo celebramos la Navidad? Cuando los padres se separan

¿Cómo reciben las Navidades aquellos niños que viven en familias con padres separados, en conflicto o que enfrentan la ausencia de uno de los dos progenitores? Tratemos juntos de reflexionar sobre cuál sería la mejor forma de enfrentar dichas situaciones para que estas fiestas puedan ser vividas de la mejor manera
por los chicos.

navidad

Se dice que la Navidad es tiempo de unión familiar, cuando se demuestran sentimientos de amor y cariño a nuestros seres queridos. Sin embargo, existen familias formadas por un solo padre, sea por separación o muerte de uno de ellos. O aquéllas ampliadas, donde viven tres generaciones, abuelos, padres e hijos; o formadas por padres que han vuelto a casarse o a convivir y que tienen más hijos, convirtiéndose en una familia con medios hermanos. Cada una de ellas es un mundo en sí misma, donde se forman particulares sistemas de relación entre sus miembros, y donde las formas de convivencia se definen por el grado de comunicación y la calidad del vínculo entre todos.

Por todo ello, para algunas familias la Navidad se convierte en una oportunidad para el reencuentro y la concordia, mientras que para otras puede ser un momento de agudización de sus conflictos y diferencias.

Según el psicólogo, psicoterapeuta y miembro de la Asociación Peruana de Psicoterapia Psicoanalítica de Niños y Adolescentes, César Estrella, es importante que los niños sepan que existen distintos tipos de familias y que ninguna es mejor ni peor que la otra. “Es difícil establecer una norma de cómo deben ser las reacciones de los niños en estas circunstancias. A veces creemos que no se dan cuenta de lo que pasa en la casa, pero ellos, desde muy pequeños, están atentos no sólo a lo que dicen sus padres sino especialmente a lo que no dicen: los chicos perciben la tensión familiar, cuando ésta existe, y también pueden sentir la calidez y la armonía. Creo que lo ideal es hacer que ellos se percaten de que lo verdaderamente importante es la calidad del vínculo que existe entre sus miembros”.

Padres separados

Según las últimas estadísticas, los porcentajes están parejos entre familias con papá y mamá y aquellas en las que los padres están separados o han constituido nuevas familias. Si la separación tiene algunos años, los niños habrán pasado ya por esa etapa de duelo, propia de quien pierde algo muy querido. “En el caso de una separación ‘civilizada’, el niño podrá entender y aceptar mejor –porque existirá menos conflicto y discrepancia– que en Navidad puede estar un día con mamá y otro con papá (dependiendo del acuerdo al que lleguen los padres) y que, a pesar de que sus padres están separados, ellos siguen queriéndolos tanto como cuando estaban juntos”. De acuerdo al especialista, si uno de los padres tiene una nueva pareja, la forma en que pasen las Navidades tendrá que ser previamente conversada.

“Hay padres que se disputanal niño como si fuera un trofeo y piensan que si pasa las fiestas con uno, va a ser una demostración ante los demás de que él o ella es el que tiene el poder o el que ha triunfado. Nada más dañino para el niño que convertirse en un objeto que tiene que ser ‘tironeado’ para satisfacciones narcisistas de sus padres”.

Ausencia de uno de los padres

También puede darse el caso de que uno de los padres esté de viaje o viva en el extranjero y no pueda llegar para Navidad. Es importante explicarles la razón de la ausencia de éste, y que el padre o la madre ausente se comunique con sus hijos y les transmita, sea por teléfono o vía correo electrónico, todo aquello que siente por ellos.

Otras situaciones, más dolorosas, tienen que ver con el fallecimiento, próximo a las fiestas, de uno de los padres o de seres muy cercanos a los niños, como pueden ser los abuelos. “Nada va a aliviar la pena que significa la partida de un ser querido, pero quizá la Navidad sirva para aliviar ese dolor, ya que es una buena oportunidad para recordar los momentos de alegría que pasaban juntos, explicándoles a los pequeños que si bien ahora esta persona que queremos tanto ya no está físicamente entre nosotros, quedan sus recuerdos”, señala César Estrella.

Navidad con “medios hermanos”

En la actualidad es cada vez más común encontrar esta figura: parejas que vuelven a casarse o a convivir, ambas con hijos de sus anteriores matrimonios. Las Navidades se convierten, en estos casos, en un lugar donde se pueden poner en juego los celos y las rivalidades fraternas más intensas. “Los niños que tienen que pasar la Navidad, no en la casa donde viven sino, por ejemplo, en la del padre que vive con otra pareja y otros hijos, pueden sentirse desplazados y marginados. Incluso, en algunos casos, pueden sentir que la fiesta no es para ellos. El padre tiene que hacer un esfuerzo adicional para hacer sentir a ese niño que, aunque no viva con él, forma parte de su familia y puede compartir y jugar con sus medios hermanos.

El papel de los padres, en estos casos, debe ser bastante activo, buscando estar atentos a las reacciones de sus hijos para poder conversar sobre ello y buscar un equilibrio. No está de más decir que las demostraciones de afecto y cariño son la mejor solución para aliviar la sensación de sentirse desplazado”, señala el psicólogo.

A veces la búsqueda desesperada de regalos, por parte de los padres, puede estar escondiendo una culpa muy honda al sentirse responsables de estar haciendo atravesar a sus hijos por situaciones difíciles. Es necesario que los padres asuman y entiendan que la Navidad es principalmente un tiempo de unión y de amor y no un momento de tensión ni de angustia.

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